ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Cerca y lejos
Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad12-03-2012
La lejanía física, social, política y cultural provocan que algunas situaciones no sean noticia. O, que, al menos, no lo sean "tanto". La crisis humanitaria que seguramente está viviendo Siria se escapa de muchas cámaras. Cuando se habla de una guerra siempre hay que ponerse en lo peor, y en ese cúmulo de maldades elevadas a la enésima, siempre está la censura más férrea y la manipulación mediática más extrema. Sin imágenes ni datos no hay noticias. Sin ONG en las zonas cero no hay qué denunciar. Sin conceder la palabra a quienes más sufren no hay nada que contar. Y, mientras, ahí sigue Occidente, defendiendo sus derechos mientras los de los demás seres humanos parecen ser de otro planeta. Lo que está pasando en Siria, al margen de lo que se sepa o no, es una vergüenza en el sentido más amplio de la palabra. Pero Siria no importa demasiado porque no es un país con el que se tenga una entrañable filiación cultural, económica o política que obligue a tomar una decisión rápida y eficaz. Además, está donde está... Una zona sin remedio, se diría. Pero también se puede pensar que son más importantes las Bolsas, los déficits, las huelgas y el precio del petróleo. Hablar de Siria, donde hasta un millón y medio de personas podría tener graves necesidades médicas y alimenticias, es hablar de otros lugares del planeta que están colocados en ubicaciones donde no llega ni la vista ni la memoria. ¡Cuántas crisis olvidadas! ¿Cuánta crisis supera la desaceleración que tanto duele, remueve y asusta a las sociedades presuntamente más evolucionadas del planeta? ¿Qué ocurre en el Shael, en el cuerno de África o en Haití? Hace justo un año el mundo tenía puesto sus ojos en Japón, porque un país poderoso y rico había sido vapuleado por la Naturaleza. El tsunami fue grabado por numerosas cámaras... Este marzo de 2012 el mundo sigue recordando aquellas imágenes repetidas hasta la saciedad. Pero sigue estando, cuanto menos, vizco. La trayectoria de sus dos pupilas se dirigen, como tantas veces, a su propio ombligo. Y eso no se arregla ni con gafas de cerca ni de lejos.
Seguir a @AlmudenaHPerez

Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo