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ROJO SOBRE GRIS

En hora

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
Opinión12-03-2012

El calor del sol es distinto. Diferente al de una manta; distinto al del mejor edredón de plumas. Es como el dolor y como la alegría; como el temor, como la incertidumbre… como cualquier emoción. Te sientas al aire libre al abrigo del viento en una mañana castellana con un libro entre las manos, y la luz cálida comienza a recorrerte a medida que transcurre el tiempo como si fuera una lluvia invisible que va empapándote hasta colorearte las mejillas; como una fiebre que viniese desde dentro aunque provenga de fuera, como si hubiese una extraña pero íntima y cierta conexión entre el calor del sol y la vida del cuerpo. He vuelto a leer. He vuelto a leer, digo, vorazmente, con esa hambre que te atornilla a un rincón hasta engullirte para transportarte mágicamente a otro mundo al que estás deseando volver en cuanto aparecen despistados unos minutos sin dueño. La culpa la tienen Balzac, Van Gogh, Bram Stoker… y un pueblo. Hemos pasado unos días en uno perdido de Segovia. Vuelves a recordar cuál es el color del cielo, cómo brillan las estrellas, a qué huelen la leña, el romero, la piedra. En cada portón donde ponía la mirada, en cada ventanuco, en cada cerradura… encontraba más fuerza y exhuberancia inspiradora que en todas las galerías de arte y museos de Madrid. No hay ruido: hay sonidos. No hay cosas de colores: hay color. No hay cosas que huelen a otras: hay olores, hay sabores, y cada cosa huele a lo suyo y tiene su sabor. No sé qué tienen los pueblos que la aparente monotonía se me revela como una novedad permanente, como una infinita fuente de creatividad. En los pueblos hay menos pantallas entre uno y su propia vida. Parece que puedes verte mejor. No sé qué será, pero mi reloj interior se sintoniza con un tic-tac que me hace más feliz; siento como si me hubiesen puesto otra vez en hora; y me parece más fácil entender y amar el mundo desde ahí. Rojo sobre gris a nuestros pueblos de España.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo