SIN CONCESIONES
El pobre de Urdangarin
Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión27-02-2012
Parecía el yerno inmaculado del Rey. Era el único que se salvaba entre el desprecio social a Jaime de Marichalar y la envidia corrosiva a Letizia Ortiz. Iñaki Urdangarin parecía el único aparentemente perfecto en la Familia Real. Su matrimonio con la infanta Cristina resultaba tan creíble como ejemplar. Hasta que se marcharon a vivir a Washington. Surgieron entonces los rumores de separación pero el tiempo ha demostrado que ambos permanecen profundamente enamorados. El motivo para irse al extranjero era otro. Había un motivo real, en el sentido monárquico de la expresión. El rey Juan Carlos pidió en 2006 a Iñaki Urdangarin que abandonara sus negocios en el Instituto Nóos. Parece que a La Zarzuela habían llegado por entonces algunos detalles de las posibles irregularidades del marido de la infanta Cristina. No lo hizo y, posiblemente por eso, forzaron a la pareja a marcharse a vivir a Washington cuando la investigación judicial estaba en marcha. Ya no tenía solución. El instructor de la causa ha encontrado pruebas suficientes contra Urdangarin. Por eso le ha interrogado exhaustivamente durante todo el fin de semana. El yerno del Rey niega todo vínculo con la trama de corrupción, que al parecer habría cobrado más de cuatro millones de euros en contratos concedidos a dedo por los gobiernos autonómicos de las Islas Baleares y la Comunidad Valenciana entre 2004 y 2006. Casi nada... Urdangarin está bajo sospecha y casi sentenciado por la opinión pública. Pero cuidado. Lo mismo pasó durante dos años con Francisco Camps y al final fue absuelto por los trajes supuestamente recibidos de la trama de corrupción del caso Gürtel. Las pruebas contra el yerno del Rey parecen mucho más claras y su defensa casi se reduce a decir que no sabía nada de irregularidades, que su socio le engañó, que le robaba y que se aprovechaba de su candidez. Pobre e inconsistente argumento para tratar de demostrar una inocencia... Así sólo podría salvarse con un milagro: si su colega Diego Torres se inmola ante el juez y admite toda la culpa cuando le cite a declarar. Si lo hace, se convertiría en un mártir para la Casa Real. Pocos entienden el elevado nivel de vida que llevaba el matrimonio Urdangarin. Quizá por eso hasta en las más altas instituciones del Estado hay voces de lo más autorizadas que le dan por condenado. Esas opiniones tan pesimistas para Urdangarin han llegado a estos oídos. Aún así, resulta difícil imaginar que Urdangarin acabe en la cárcel. El miserable de Miguel Montes pasó casi cuatro décadas en prisión por delitos menores, mientras que el banquero Alfredo Sáez recibió un indulto del Gobierno de Zapatero para evitar el arresto y la inhabilitación profesional. Siempre ha habido clases. Muchos creen que la monarquía no puede permitirse que el yerno del Rey acabe en la cárcel, por mucho que don Juan Carlos de Borbón proclamase en su mensaje de Nochebuena que "la Justicia es igual para todos" y que a las personalidades públicas se les exige "un comportamiento adecuado y ejemplar". En cualquier caso, la imagen inmaculada de Urdangarin parece teñida de oscuro para siempre. Puede que ni el mejor de los detergentes judiciales y mediáticos consiga lavar las sospechas que pesan sobre él.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito