ANÁLISIS DE ESPAÑA
El perdón de ETA
Por Alejandro Requeijo
3 min
España31-10-2011
Da la impresión de que tras la excelente noticia que supuso el comunicado de cese definitivo de la violencia, hay quien ha decidido correr más de la cuenta. Alguien debería levantar el pie del acelerador, sobre todo en el País Vasco donde el PSE y PNV se han lanzado a una carrera cuya única meta es rentabilizar a corto plazo con votos el anuncio de ETA. Allá quien se quiera dejar engañar, pero el objetivo de tan repentina y apresurada escenificación no es la normalización, ni la convivencia, sino salvar los muebles ante un 20N que se presume electoralmente aciago para ambos. El PSE ya le vio las orejas al lobo en las municipales y el PNV se ve desbancado en la hegemonía del nacionalismo en favor de Amaiur. Y claro, ahora les entran las prisas. En lugar de hacer un discurso propio siguen la agenda que les marca Batasuna y juegan a ver quién es más amigo y quién sonríe más en la foto con los abertzales radicales. Las víctimas del terrorismo piden un final con Justicia y alertan del exceso de euforia entre una clase política que parece haberse olvidado de que ETA aún no se ha disuelto. Algo parecido pero desde el otro extremo advierten los dirigentes batasunos. Recuerdan que "nunca en la historia una organización armada se ha disuelto sin negociar" (Goirizelaia) y "que el final definitivo no llegará hasta que no se respeten los derechos civiles y políticos de Euskal Herria" (Otegi). Cuando las víctimas del terrorismo y el entorno de ETA coinciden en advertir a los políticos de que esto aún no ha acabado, seguramente estemos ante la prueba evidente de que una vez más hay muchos políticos ajenos a la realidad. En el horizonte los rumores y las declaraciones de unos y otros anticipan como siguiente paso de esta rendición por fascículos de ETA una petición de perdón. Según nuestra cultura judeocristiana, el perdón es la asunción del mal causado y un sincero propósito de enmienda para no volver a repetirlo. Ese sería un punto vital y de verdad definitivo a la hora de cerrar lo que han sido 50 años de terrorismo (y no de "conflicto" ni de "confrontación armada"). Precisamente por eso no es de esperar grandes concesiones por parte de los terroristas en este terreno. Pese a que han pasado pocos días, ya hay precedentes. Otegi escribió una carta desde prisión donde lo más cercano a un perdón fue manifestar su "respeto" hacia "quienes han sufrido o sufren las consecuencias de la violencia", para luego mandar un "recuerdo emocionado a tod@s las compañer@s que no podrán disfrutar de este momento" (ahí no se refiere a las víctimas precisamente). El diario El Mundo también ha publicado la carta de uno de los autores del atentado de Hipercor en la que no aparece la palabra perdón. "No hay que andar valorando que víctimas son más importantes", ha dicho Peio Urizar, dirigente de Bildu. Es decir, ETA, de hacer algo, jugará a esa intención perversa de igualar en el marco de las "consecuencias del conflicto político" a un preso que cumple condena en Cádiz lejos de su familia con un padre de familia asesinado por al espalda a las puertas del colegio de sus hijos, por ejemplo. Hay 800 ejemplos más. En definitiva esta es una actitud esperable de una banda de asesinos. Lo que no se espera es que sean las fuerzas democráticas quienes entren en este juego, celebrando en exceso, sobreactuando y respondiendo con gestos demasiado generosos cuando, según advierte el propio entorno de la banda, el partido aún no ha acabado.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio