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ANÁLISIS DE INTERNACIONAL

Gilad Shalit, para este viaje no hacían falta alforjas

Fotografía

Por Isaac Á. CalvoTiempo de lectura2 min
Internacional17-10-2011

"Para este viaje no hacían falta alforjas", esto es lo que debe de estar pensando Gilad Shalit, el soldado israelí que fue secuestrado en junio de 2006 y que ahora recupera la libertad. Esta buena noticia, sin embargo, tiene su lado oscuro. La liberación de Shalit se produce tras un acuerdo entre el Gobierno de Israel y el grupo islamista Hamas -considerado organización terrorista por la Unión Europea y por Estados Unidos-. Hamas se compromete a devolver a Shalit a cambio de que Israel excarcele a 1.027 presos palestinos. La decisión tomada por el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, es realmente sorprendente. Netanyahu es un halcón dentro de la política del país y lleva décadas oponiéndose públicamente a este tipo de canjes. A la vista de la solución adoptada, muchos se están preguntando por qué no se tomó antes y así se hubieran ahorrado cinco años de sufrimiento. También cabe cuestionarse hasta qué punto es lógico liberar a más de 1.027 presos palestinos, con cientos de víctimas israelíes a sus espaldas y que tienen muchas posibilidades de reincidir. Viendo las celebraciones de los palestinos y la división de opiniones de los israelíes, lo sucedido puede ser considerado como una victoria de Hamas y una cesión ante el terrorismo por parte de Israel, un Estado que no se caracteriza por las muestras de debilidad. A los críticos con este asunto les queda la esperanza de confiar en que Netanyahu, con este trato, se haya guardado un as bajo la manga. Hamas ha conseguido lo que buscaba desde el primer momento. Gilad Shalit fue herido y capturado en un ataque en el que asesinaron a dos de sus compañeros. Shalit fue curado por los islamistas con el único propósito de intercambiarlo por presos, así lo hicieron saber públicamente. Desde junio de 2006, está secuestrado y lo han mantenido con vida a la espera de alcanzar un acuerdo, como así ha sido. Ahora hay que ver en qué estado físico y, sobre todo, psicológico regresa Shalit. Es de suponer que no muy bien y que le quedarán secuelas de por vida. Asimismo, convendría estar pendientes del camino que toman los excarcelados, ya que al estar en prisión es probable que haya aumentado aún más su odio hacia Israel, por lo que las tentaciones del terrorismo serán muy fuertes para muchos.

Fotografía de Isaac Á. Calvo

Isaac Á. Calvo

Licenciado en Periodismo

Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación

Editor del Grupo AGD