ANÁLISIS DE CULTURA
Censura en Irán
Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura17-10-2011
Mahmud Ahmadineyad confirmó su victoria el 13 de mayo de 2009. La elección llevó a miles de opositores a las calles, como vía de reclamación y protesta contra lo que consideraban un fraude. La censura con la reelección no solo se reafirmó, sino que se intensificó. "En un país con censura, uno solo puede expresar lo que quiere decir no diciendo nada". Son palabras del realizador Naser Taghvai. Su esposa, la actriz Marzie Vafamehr, ha sido condenada a un año de cárcel y 90 latigazos por aparecer en una cinta, Teherane man haray (Mi Teherán en venta) que narra los problemas de una actriz para viajar a Australia. La justicia iraní ha mandado seis años a la cárcel al cineasta Jafar Panahi por criticar al régimen en una de sus películas. No podrá escribir guiones ni hablar con los medios de comunicación. Esto último es lo que más hace sospechar acerca del miedo del régimen a que los ciudadanos alcen la voz. ¿Y si no a qué se debe el castigo? En Irán se producen de media unas 60 películas al año y lo cierto es que se trata de una forma de ocio que tiene muchos adeptos en el país. Eso sí, limitada. El Ministerio de Cultura y Orientación Islámica solo financia todo filme de género cómico o épico, con mucha moral islámica y escasa realidad. Que no haga pensar demasiado a las mentes, vamos. Los cineastas primero tienen que pasar el filtro de la censura. También deben pedir una licencia de distribución y una autorización diferente si lo que pretende es enviarla al extranjero. Si no obedeces, te metes en un lío. Y acabas como Panahi. La idea es que el extranjero tenga una visión distinta de Irán, porque dicen no fiarse de ellos. Un paso adelante en esta lucha contra la censura imperante es que haya llegado a España Nader y Simin, una separación, una producción iraní de Asghar Farhadi, que refleja la sociedad en el país, donde sus ciudadanos deben luchar contra la represión política, las tradiciones y las convicciones religiosas. Una vez más, una denuncia al lastre que tienen que vivir los ciudadanos por las decisiones interesadas que toman sus políticos.
Seguir a @MartaGBruno

Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press