ANÁLISIS DE CULTURA
¿Una segunda oportunidad?
Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura03-10-2011
La historia comienza en 1977. Lugar: California. Roman Polanski acaba detenido por mantener relaciones sexuales con la menor Samantha Geimer, de 13 años, y suministrarle drogas y alcohol. Resultado: reconoció los hechos y fue condenado a 42 días en un psiquiátrico. Después, con la libertad no garantizada, huiría de Estados Unidos. Hasta el año pasado, estaría recluido en su casa de Suiza vigilado con una pulsera electrónica. El debate no termina después de más de 30 años. Al director le persigue aún la justicia californiana, por mucho que no pueda ser extraditado ni de Suiza, ni de Francia o su natal Polonia. Muchos cineastas como Woody Allen o Pedro Almodóvar le han defendido a capa y espada, pero también tiene detractores que no entienden esa protección a una persona como otra cualquiera que había cometido un delito, pero que se le trata de otra manera por ser un director de élite. Como si existiera un pacto entre medios y cineastas. Roman Polanski tiene la virtud de reflejar en sus trabajos las dolencias del siglo XX, las desgracias vividas en su propia piel. Durante la Segunda Guerra Mundial perdió a su madre en los campos de concentración y con muy corta edad vio la primera muerte a balazos en Cracovia. Vivencias que dieron un impulso a su carrera artística. Pero su vida siempre ha estado marcada por las desgracias, que dejan en menor (que no libre de delito) su error. Su mujer, embarazada de ocho meses, fue una de las víctimas de la masacre de Charles Mason en su mansión. Él estaba preparando un largometraje en Londres. Nunca lo terminaría. El director no ha vuelto a pisar suelo estadounidense desde que cometiera los supuestos abusos sexuales. No recogió el Oscar en 2002 por su filme El pianista. En 2011, Roman Polanski habla. Se arrepiente de lo sucedido, dice que en aquel momento una relación sexual “no significaba nada”. “Hoy es el sexo es peligroso”, asegura. La pregunta es: ¿entonces no lo era? el caso recuerda de forma irremediable a la pulsión Dominique Strauss- Kahn. Pero Polanski no da portazo a su carrera. Su nueva comedia, Carnage ha abierto el Festival de Cine de Nueva York. ¿Una segunda oportunidad?
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press