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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Tonto el que dimita

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura3 min
España18-07-2011

Dimite el jefe de Scotland Yar por el escándalo de las escuchas, por la misma razón Dimite el presidente de Dow Jones, Dimite el ministro de Exteriores egipcio ante la presión de las nuevas protestas, también el viceprimer ministro de ese país. Dimite el ministro de Defensa de Chipre por la explosión en una base naval... hasta Mario Been dimite como técnico del Feyenoord. Hagan la prueba, basta con teclear en Google la palabra "dimite" para comprobar que ahÍ fuera hay quien en los últimos días ha logrado reunir las agallas suficientes para admitir que se ha equivocado y marcharse. AquÍ eso no pasa y uno se pregunta por qué desde hace tiempo en España cuesta tanto dimitir. Haciendo el mismo ejercicio de búsqueda en Internet a nivel patrio, las dimisiones de los últimos días se resumen a Oliart como responsable de RTVE, Teddy Bautista (sobran presentaciones), un profesor universitario de Valencia y un tal Diego Illán, presidente de la Confederación de Organizaciones Empresariales de Cartagena. Si las dimisiones fuesen un baremo del estado de una nación, parecería que España encabeza las listas de los países con menos corrupción del mundo y sus políticos son los más honrados y mejor valorados por la sociedad. Parecería como que los puestos de trabajo crecen en los árboles o la separación de poderes es un principio sagrado. El pasado 22 de mayo el PSOE registró el peor resultado electoral de su historía y a día de hoy no hay constancia de ninguna dimisión relevante a pesar de haber perdido en todas las regiones en liza. Un senador llama "terroristas" y trata de agredir a dos policías tras negarse a pagar en un prostíbulo y anuncia que eso no es como plantearse la renuncia. Camps se sentará en el bnaquillo por su implicación en la operación Gürtel. No son cuatro trajes, es mucho más que eso. Los regalos que recibió el presidente valenciano y por lo que ha sido procesado es la confirmación de una relación con una trama en la que nadie actuaba de manera altruista. También han sido procesados por su implicación en el caso chivatazo el ex director de la Policía y dos funcionarios policiales. Uno de ellos es el jefe superior de Policía del País Vasco, Enrique Pamiés, con una intachable hoja de servicios en la lucha contra ETA. Ese hombre ha salvado muchas vidas con su trabajo. Cuando menos, es dudoso que esta gente actuase de manera voluntaria y sin una orden política previa. Y si no la hubo, el entonces ministro o el secretario de Estado siguen siendo jeráquicamente responsables. Perfectamente estos hechos habrían engordado el primer párrafo de este artículo si se hubiesen producido fuera. Pero en España no. Hay dos razones para no dimitir: por cobardía o por no tener la más mínima sensación de culpabilidad. Ambas características deberían inhabilitar a alguien para ser político. Pero lo más grave es el silencio cómplice que estos dias guardan los dos grandes partidos en materia de corrupción para no agredirse entre ellos en una cuestión en la que ambos tienen mucho que callar. La política española es como un combate de lucha libre americana en el que el público grita y se enciende en torno a un espectáculo en el que saben que todo es ficticio. Y ahora la moda es hacer guiños al 15M o menospreciarlo escudándose en mayorías absolutas. Un político cree que no tiene más jefes que sus votantes, pero no es así. Cuando se dedican a la funcion pública y servir a los demás están sometidos unas pautas eticas que están por encima incluso de las victorias en las urnas.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio