ANÁLISIS DE CULTURA
El castellano, ‘missing’ en el aula catalana
Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura20-06-2011
Mientras el mundo celebra que 500 millones de personas hablan español en el mundo, en nuestro país tenemos un serio problema con el castellano…y esas controversias han vuelto a salir a la luz, con el epicentro en Cataluña. Sirva de ejemplo esta frase del ex presidente de ERC, Josep Lluís Carod-Rovira, en referencia a los “indignados” que participan en las acampadas catalanas: “que se vayan a mear, pintar, abroncar e insultar allí donde les corresponde, a su país”. Este problema nacionalista de fondo salpica a los miles de castellanoparlantes que viven en Cataluña, hayan nacido o no allí y procedo a resaltar varios ejemplos. Comienzo con las pruebas de Selectividad catalanas. Muchos de los más de 30.000 alumnos que se presentaron se quedaron estupefactos al ver lo fáciles que fueron los exámenes de Lengua y Literatura Castellana, muy lejos de las exigencias del examen de Lengua y Literatura Catalana. Los profesores les pidieron el análisis de un texto que ya apareció hace dos años y comentar las diferencias entre el castellano común y el científico. Esta diferencia comienza a ser una tradición y un posible “empujón” al alumno para que pudiera parecer que sabe castellano “igual o más” que el resto de españoles. Segundo ejemplo: la presidenta del PP en Cataluña, Alicia Sánchez-Camacho sale a la palestra para demandar educación bilingüe para su hijo, al igual que centenares de padres en la región con la iniciativa Convivencia Cívica Catalana. Quiere que su hijo de cuatro años domine el castellano y el catalán, ambas a partes iguales. Apoya a otras 500 familias que notan temerosas cómo a sus hijos les cuesta hablar en castellano. De nada sirven las sentencias de los tribunales que han decidido que en Cataluña se proteja un modelo bilingüe. El artículo 3 de la Constitución española lo dice muy claro: “El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla”. El Tribunal Constitucional sentenció en junio de 2010 que “la lengua castellana es objeto de idéntico derecho que la catalana”. Una verdad que la Generalitat sigue negando. Y, como siempre, son los ciudadanos los que lo pagan.
