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ANÁLISIS DE CULTURA

La cultura antes y después de la crisis

Fotografía

Por Marta G. BrunoTiempo de lectura2 min
Cultura03-04-2011

Zapatero anuncia su marcha. Ha llegado el momento de reflexionar sobre el antes y el después. Y eso en todas las parcelas, incluido el mundo de la cultura, dónde la debacle económica también se ha notado. He aquí unas pinceladas de sus consecuencias en las cuentas artísticas que han hecho temblar a más de uno. La Feria Arco se ha recuperado de forma leve en 2011, pero en tres años sus creadores lo han tenido difícil para encontrar coleccionistas, por lo que este año se han visto obligados a renunciar a ambiciones y limitar galerías. El arte dejó de ser un valor refugio. En el último trimestre del año 2008 el número de lotes no vendidos en subastas alcanzó el 29 por ciento. Un año antes, la cifra rondaba el 10. La demanda cayó, en parte porque los coleccionistas privados con mayor liquidez estaban ligados a constructoras, las que más han notado el frenazo económico. Los museos también han perdido en este tiempo. A finales de año supimos que el Museo Chillida Leku de Hernani (Guipúzcoa) cerraba sus puertas. La crisis acabó con el mayor sueño del artista y con la estabilidad financiera de su familia, que se vio obligada a solicitar un ERE que afectó a sus 23 trabajadores. Y este es sólo un ejemplo representativo de muchos otros. La literatura se ha llevado un buen palo. La tirada media por título vive en 2011 sus peores estadísticas en 10 años. 1.734 ejemplares de media por libro frente a las 4.420 en 2005. 132 millones de libros publicados en 2010. En 2005 fueron 281 millones. Los festivales de música clásica se han visto obligados a importar sus obras en el extranjero. Sus presupuestos son inferiores y las subvenciones de las administraciones se han reducido. A sus creadores sólo les queda agudizar el ingenio para hacerse notar y encandilar al espectador. Y en medio de estas carencias, los ha habido que han aprovechado para estrujar los bolsillos. Hablamos de la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE). Los ciudadanos no recuperarán el dinero cobrado de forma fraudulenta por el Canon desde 2008, ese impuesto indirecto que paga todo consumidor tecnológico por el que la SGAE se llevaba unos 30 millones de euros al año. Menos mal que la Audiencia Nacional por fin ha conseguido reabrir el debate sobre si este “peaje” es lo más lógico para proteger los derechos de autor. Lo más gracioso es que, según sus estatutos, la sociedad no puede tener ánimo de lucro ni patrimonio. Sus defensores, los del cine español (de capa caída), y Ángeles González - Sinde han visto como el tiempo corre en su contra.

Fotografía de Marta G. Bruno

Marta G. Bruno

Directora de Cultura de LaSemana.es

Licenciada en Periodismo

Estudio Ciencias Políticas

Trabajo en 13TV

Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press