ANÁLISIS DE CULTURA
Teorías sobre los españoles y Torrente
Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura21-03-2011
¿Por qué fascina Torrente? ¿Por qué es la sexta película más taquillera del mundo en un fin de semana? es inquietante conocer que la película del cineasta Santiago Segura, el mismo que la semana de su taquillazo declaró en su Twitter que su vida era “una mierda”, haya dado un empujoncito al cine español, encallado en un momento de crisis existencial y decadencia. En 2010 se recaudaron cuatro millones menos de espectadores. No veíamos peores datos desde al año 2000. Sólo Tres metros sobre el cielo, basada en el libro de Federico Moccia, pudo con el espectador español. ¿Por qué Torrente lo remonta? Porque nos guste o no, los resultados no dejan lugar a dudas: pasan los años y al españolito le gusta el cine popular, zafio, casposo, o como se le quiera llamar. El Torrente de hoy es el Amor a la española(1967), pero con más palabrotas y groserías y para mayores de 13 años en televisión (para el terror de los padres). Es probable que al cine le falte coherencia. O sea un problema de esta generación. El problema es que el protagonismo no reside en las películas, sino fuera de ellas: primero fue la trastienda de los Goya, por la atención en la esperada foto de Ángeles Gónzález Sinde junto al ex dirigente de la Academia Alex de la Iglesia y demás polémicas por lo mal que se llevaban y las confidencias de de la Iglesia al Twitter, que se parece cada vez más a un psinoanalista. Y ahora, en plena campaña presidencial, con la sombra de la Ley Sinde bajo los internautas, llega el escándalo: la detención de Manuel Sirgo, el director y presunto delincuente por “colgar” películas que competieron en los Goya y aún no estrenadas en foros de Internet. Para que no pasen estas cosas, existe un sistema antipiratería llamado Egeda, que se encarga de velar por los derechos de autor. Cada copia dispone de un código en la red al principio y al final de la película, pero según explican los responsables del sistema, el número de acceso a la pantalla se puede borrar. Lo están mejorando, y pronto ese código estará presente en todos los fotogramas de la película para que nadie pueda burlar el sistema. Ese código es el traidor que llevó a la policía hasta el ordenador de Sirgo. Aquí no hay quién se libre. Y volvemos al principio. ¿Nos hemos vuelto locos?
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press