ANÁLISIS DE CULTURA
Arco 2011: más humildes, más ricos
Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura21-02-2011
“This work will be destroyed after the exhibition” (este trabajo será destruido tras la exhibición), reza uno de los elementos expuestos en ARCO 2011. El año pasado agonizaba. Este año se ha oxigenado. La feria ha terminado con alegrías y todos dicen que las ventas han aumentado. Y aunque las cifras aún sean tímidas para salir a la luz, si cotizara en Bolsa su valor se hubiera disparado. Sí se sabe que 150.000 personas han pasado por allí. Las dos primeras jornadas eran las que interesaban, porque esos días la visitaron los que movían “la pela”, véase Tita Cervera o Borja-Villel. El resto tampoco pasó en balde, porque la entrada costó nada menos que 32 euros, pero claro, de algo tienen que vivir los galeristas, que este año han sido menos (197 frente a los 300 de hace dos años). Y he ahí la cuestión, más austeridad, más seguridad, porque menos es más y en tiempos de crisis no es cuestión de aspirar a números inalcanzables, como se creía años atrás y después nos dimos el batacazo. Aunque para inalcanzables para la mayoría están los precios de las obras. Hemos visto de todo, desde los artilugios de esos que uno no sabe cómo coger hasta obras del pasado de Renoir o Calder valoradas en más de un millón de euros. La estrella era Antonio López con su Madrid desde torres blancas, la obra más cara de la feria, y los tres millones de euros que costaba dan fe de ello. Y no sabemos si se ha vendido o no, pero lo positivo es que este año la feria de Carlos Urroz ha apostado por la calidad artística española, no sólo por el producto extranjero, algo que bien se criticó el año pasado. Eso sí, uno de los emplazamientos que más morbo despertó fueron las cuatro obras censuradas por Putin. El artista ruso Avdey Ter-Oganyan no gusta al primer ministro (de hecho le puso trabas para exponer estas mismas en París), pero aquí ha hecho disfrutar a más de uno, aunque se mire pero no se toque, porque ninguna de ellas se puso a la venta (de nuevo las trabas de Putin). ¿Y por qué esta insistencia en impedir que se vendan? porque debajo de ellas hay inscripciones en los que se pide, entre otras cosas, el cambio constitucional de Rusia. De nuevo el arte sirve para pedir el cambio. Aquí hablamos de otras cosas.
