ROJO SOBRE GRIS
Hacia
Por Amalia Casado
1 min
Opinión09-01-2011
Pues así íbamos: en el coche, ya de noche, por una de las calles que todos los días recorremos obligatoriamente hasta el final sea cual sea nuestro destino. Hoy teníamos que girar a la izquierda y desviarnos en un momento del camino, pero hemos continuado, como casi siempre. - ¿A dónde vamos?- me pregunta. - A la iglesia. - No me has dicho que girara. - No me he dado cuenta. ¿A dónde ibas? - Pues a cualquier sitio... Lo haces todos los días. Lo haces siempre igual. Lo haces sin darte cuenta. Las decisiones están interiorizadas y convertidas en un hábito para no tener que pensar cada paso que das. Tan habituados estamos a vivir, avanzar, seguir y continuar que un buen día nos hemos olvidado de a dónde vamos y en qué sentido. Acabamos en cualquier parte que es lo mismo que ningún sitio. Comienza de nuevo la vida ordinaria después de las vacaciones, y ese orden de lo ordinario al que estamos acostumbrados nos ayuda a retomar la grisácea pesadumbre de la rutina. ¿Por qué no volver a pensar “para qué”? ¿Por qué no volver a preguntarnos “a dónde vas”? Lo de siempre puede recobrar su sentido: viviremos de nuevo enamorados por el impulso de un horizonte claro. Quizás nos llevemos la provocadora sorpresa de que el camino de siempre no nos conduce allá donde queríamos llegar: habremos de buscar caminos nuevos. Quizás se haya desdibujado el destino: tendremos que descubrir un “hacia”. Rojo sobre gris al hacia: ese hacia dónde que llena de valor cualquier sitio cuando lo descubrimos como destino.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo