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La creatividad y la cuesta de enero

Fotografía

Por Álvaro AbellánTiempo de lectura2 min
Opinión09-01-2011

Año 1927. El cine mudo era todo un éxito, apareció la posibilidad de las películas sonoras y alguien dijo “¿Quién diablos quiere oír a los actores?” Era Harry M. Warner (sí, sí, el de la Warner). Menos mal que no tenía el mismo mal ojo en todas sus apreciaciones. El presidente del Michigan Savincs Bank se reunió con el abogado de Henry Ford para aconsejarle que no invirtiera en la Ford Motor Company. Sus palabras fueron más o menos éstas: “El caballo ha llegado para quedarse, pero el automóvil es sólo una novedad… una moda pasajera”. “Las máquinas voladoras más pesadas que el aire son imposibles”, dijo Lord Kelvin, el genio al que debemos muchos avances en la Termodinámica. Hay muchos aguafiestas que cortan las alas a la creatividad, a los sueños, a las ideas que parecen imposibles… pero que llegan a la mente y la imaginación de alguien… para quedarse, encarnarse y hacer más fácil la vida de todos los hombres. Los enemigos de la creatividad suelen ver problemas en las ideas más brillantes. Quizá es pesimismo… quizá resistencia al cambio… quizá, sencillamente, les parece que esas ideas suponen muchos esfuerzos para obtener pocos resultados. El caso es que enumeran una serie de problemas que, muchas veces, acaban con la idea creativa. Pero no hay que echarles en cara su actitud. Esas personas son también visionarias… a su manera. Nos ayudan a pre-ver las dificultades (las reales o las excusas que nos pondrá la gente con quien queramos sacar ese proyecto adelante). Respondamos a esas dificultades y salgamos adelante con nuestra idea genial. Tal vez no resulte, pero si no intentamos algo nuevo, no tendremos resultados nuevos. La Navidad termina. Incluso los Reyes Magos se han marchado. Curiosamente, se regresaron por un camino distinto a aquel por el que llegaron. ¿Fueron creativos? Seguramente. Llevamos 2000 años celebrando, imitando y ayudándoles en lo que ellos emprendieron. La auténtica creatividad siempre deviene en tradición. Porque proporcionó algo valioso, nos lo quedamos. No dejemos que la creatividad se ahogue en la cuesta de enero. La creatividad tiene alas. Usémoslas. Tal vez así, en este 2011, encontremos o edifiquemos aún más lugares donde la vida se ensancha.

Fotografía de Álvaro Abellán

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Doctor en Humanidades y CC. Sociales

Profesor en la UFV

DialogicalCreativity

Plumilla, fotero, coach