Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

SIN CONCESIONES

¿Por qué no prohiben el tabaco?

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión10-01-2011

Eran tres chicos y una chica. Supongo que apenas tendrían 13 años, como mucho. Estaban en la puerta del centro comercial con el único entretenimiento de fumar, de chupar el cigarrillo cada treinta segundos para sentirse mayores, como si con cada calada crecieran en edad. Hacía muchos años que no contemplaba una escena tan patética. Quizá, desde que en la pubertad perdí a varios amigos por oponerme a su vicio mortal. Antes de que las tabacaleras lo escribiesen en las cajetillas, yo solía machacar a todo el mundo con eso de que "Fumar mata". Cuando hace unos días vi a esos chavales en el centro comercial, sentí las ganas de antaño de echarles una reprimenda. Para empezar se estaban saltando la nueva ley antitabaco por fumar en la misma puerta de un lugar público limpio de humos. Pero no eran los únicos. A su lado, había otra pandilla en idéntica situación. Hay más sitios donde he visto violar la recién estrenada ley antitabaco. Hay cientos de personas que todos los días se la saltan en el Hospital Ramón y Cajal a pesar de que la normativa fija un perímetro de seguridad para enfermos y no fumadores. En algunos casos, son los propios pacientes los que incumplen la legislación vigente sin que nadie, ni siquiera los médicos, les llamen la atención. Hasta los creadores de la ley la incumplen. Conozco unos cuantos diputados y senadores que fuman sin miramientos en su despacho parlamentario a pesar de estar prohibido hace años. Algunos de ellos son bastante conocidos, así que debería dar nombres, tal y como recomienda la ministra Leire Pajín. Lo que no sé si compartiría es que los periodistas desvelásemos qué ministros y altos cargos de La Moncloa se pasan la nueva ley antitabaco por sitios inconfesables. Ellos apueban las leyes y las imponen a los demás, pero en muchos casos no sienten que tengan que actuar como el resto. Así no es de extrañar que la clase fumadora eche las muelas con el cambio de ley. Se sienten perseguidos y engañados por un Gobierno que no ha dicho la verdad en este asunto, igual que con la crisis económica o la negociación con la banda terrorista ETA. El problema no era la ley anterior, sino su incumplimiento. La nueva, por más restrictiva, no soluciona ese déficit. Tenemos que ser los hosteleros y los no fumadores quienes denunciemos las irregularidades. Así que al perjudicado se le castiga dos veces al instigarle para que sea el chivato o el acusica de la clase, de su centro de trabajo, de su barrio o de cualquier lugar donde se encuentre. Desde luego, yo no estoy dispuesto a ello por muy talibán que siempre haya sido contra el tabaco. Para eso, hubiera sido más lógico prohibir por completo el consumo de tabaco. Conozco a varios fumadores que no entiendan que, por ejemplo, se pueda comprar cigarros en un bar pero no puedan fumarse allí mismo. Es propio de la hipocresía de un sistema que persigue el consumo de una droga pero se aprovecha de los ingresos económicos que proporciona a través de altísimos impuestos. Toda una incoherencia. Tampoco entiendo que se prohiba fumar en un concierto pero sí se permita en un recinto masificado como una plaza de toros o en la cabalgata de Reyes en medio de todos los niños. Fumar mata; mataba ayer, mata hoy y seguirá matando mañana. El aislamiento no es la solución. Lo que hace falta es acabar con su consumo presente y, sobre todo, futuro para que no haya más niños a las puertas de un centro comercial, de una discoteca o del colegio destrozando sus pulmones incipientes. Empiezan por querer aparentar pero acaban enganchados para el resto de sus vidas a una droga que les mata lentamente.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito