ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Año nuevo... presidenta nueva
Por Isaac Á. Calvo
1 min
Internacional02-01-2011
Año nuevo... presidenta nueva. Esto es lo que deben estar pensando los brasileños, que han visto cómo el 1 de enero de 2011, además de representar el inicio de un año, también significa el comienzo de una nueva etapa política en el país. Realmente, podría decirse que es casi una continuación, ya que Dilma Rousseff, la nueva presidenta, es discípula de Luis Inácio Lula da Silva, el hasta ahora máximo mandatario brasileño. Aunque parece que el continuismo va a ser la nota dominante, Rousseff tiene sus propios puntos de vista y los aplicará. Es cierto que, ahora, le resultará fácil porque Lula le ha dejado el viento a favor y una herencia política sobresaliente. Aun así, no conviene que la nueva presidenta se duerma en los laureles, porque, si cabe, su caso conlleva mayor responsabilidad: ha de hacerlo bien y mantener el listón dejado por su antecesor. Dilma Rousseff tiene que continuar con los logros alcanzados por Lula da Silva pero también debe hacer frente a numerosos desafíos. Brasil posee grandes recursos que hay que saber aprovechar. Sin embargo, en el país, millones de personas siguen viviendo en la extrema pobreza, y en algunas zonas la inseguridad y el crimen son acuciantes. En cualquier caso, si la nueva dirigente piensa en el bien común podrá afrontar todos los retos existentes. En algunos tendrá más éxito que en otros, pero si trabaja con honestidad, esfuerzo y constancia conseguirá que Brasil progrese. Y eso es siempre una buena noticia.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD