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SIN CONCESIONES

El nuevo año 2011

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura2 min
Opinión27-12-2010

Acaba el 2010 y sólo puedo dar gracias. Como siempre. Es lo menos que deberíamos hacer a diario todos los seres humanos por el mero hecho de existir, por tener la oportunidad de contemplar el mundo en su belleza, por gozar de la compañía de amigos y familiares, por el mero hecho de conservar la salud a pesar de sus altibajos, por disfrutar de la comida por escasa o insípida que resulte en ocasiones, por dormir en paz con nosotros mismos y los demás, por disponer de la oportunidad de ser libres, por la capacidad de elegir nuestro futuro, por el mero hecho de pensar, por soñar con nuestros sueños... y por miles de cosas más. El 2010 me ha enseñado, por encima de todas las cosas, que debemos disfrutar más y mejor de la compañía de cuantos nos rodean. Los compañeros, los amigos, la familia, la pareja, los padres, los hermanos... Nunca sabemos cuándo podemos perder a uno de ellos. Más vale aprovechar cada instante antes de que sea demasiado tarde, antes de que nos arrepintamos. En 2010 he tratado de hacer felices a los demás y mantengo ese propósito como ningún otro para 2011. Cuando veo el sufrimiento a mi alrededor, intento contagiar de optimismo y esperanza a los que sienten miedo, incertidumbre, temor o inseguridad. Son sinónimos de una misma adversidad, peligrosa porque suele conducir al desaliento si nadie detiene la pesadumbre. Un chiste, un abrazo, una sonrisa, un beso o un simple guiño puede ser suficiente para invertir la tendencia y contagiar de ánimo a quien sufre. He aquí la razón por la que las buenas enfermeras siempre hacen bromas con sus pacientes. El estado de ánimo de una persona puede ser tan importante como la salud, especialmente cuando debe recuperarse de una enfermedad. Al 2011 no le pido nada para mí, porque casi todos los sueños que imaginé en el pasado se han ido cumpliendo poco a poco. Mis deseos son para los demás. Para que reciban consuelo en el sufrimiento, que encuentren la paz para combatir el entrés de este mundo postmoderno, que conserven la cordura en medio de los intereses y el utilitarismo, que combatan los odios con el amor sincero, que sean perseverantes a la hora de vencer el mal con el bien, que alimenten la paciencia cuando la adversidad nos desespera, que se esfuercen por ser mejores y, sobre todo, que sean felices. Por encima de todas las cosas, que disfruten de la vida porque es el don más maravilloso que hemos recibido.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito