ANÁLISIS DE ESPAÑA
Esperando el comunicado de ETA
Por Alejandro Requeijo
2 min
España22-11-2010
Las elecciones catalanas están teniendo la misma intriga que un Almería-Barça. Se sabe que ganará CiU y la única incógnita son los goles de diferencia. En cuanto a la Economía, basta con escuchar al presidente Zapatero para comprobar que ya ni siquiera hay rastro de su positivismo antropológico. Admite que muy poco ha cambiado y que no hay previsiones de mejora, más bien riesgo de recaída. Todo sigue igual. Tanto que lo único que podría forzar un cambio de guión a la situación sería el tan cacareado comunicado de ETA. Batasuna lo anunció para antes de verano. No llegó. Fue a la vuelta de la playa cuando los terroristas se vieron obligados a decir que desde hace meses habían cesado sus atentados. Pero sigue la extorsión, el adiestramiento, el robo de coches, la kale borroka... Ahora la izquierda abertzale ansía -tiene mucha prisa- otro pronunciamiento dando un paso más como regalo de Navidad. A esa tesis se suma Eguiguren, Currin, toda la izquierda abertzale (EA, Aralar, Alternatiba...) y el PNV. Pero si algo ha evidenciado el último año es que una cosa es lo que se desea y otra lo que de verdad tiene la banda entre manos. Que nadie espere antes de fin de año un anuncio del cese definitivo de la violencia, desmantelamiento de las estructuras y entrega de armas. Será un comunicado de alto el fuego("permanente", "indefinido", "temporal", "austro húngaro"... pongan el apellido que quieran). Rubalcaba ya ha dicho que esto no vale, pero la clave no será la respuesta inmediata del Gobierno a ese pronunciamiento, sino su comportamiento a partir de ese momento. El escenario con el que juega la banda es comunicar su enésima tregua y, en función de los gestos que haga el Ejecutivo (legalización de Batasuna de cara a las municipales, beneficios a presos, descenso de las detenciones, colaboración de Justicia), se planteará emitir un segundo comunicado definitivo anunciando que cierra el kiosko. Esto, dado los márgenes electorales con los que cuentan para llegar a las urnas en mayo de 2011, debería darse como muy tarde antes de que acabe febrero. Pero esto no se producirá en ningún caso si los terroristas no tienen las garantías suficientes de que los socialistas han picado. Como decía Luis Aragonés, las ligas se ganan o se pierden en los diez últimos partidos. Por ello, el Gobierno debe tener la cabeza fría, sin prisas ni tentaciones de colgarse la medalla. En el final de ETA lo importante no es el cuándo, sino el cómo. La banda está derrotada y sería un error histórico dejarle algún resquicio -como la presencia de los suyos en las instituciones- mediante el cual algún día pudiese tener capacidad para anunciar que vuelven a las armas. Si ese comunidado llega, bienvenido será, pero nunca a cualquier precio.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio