ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
El Sahara no le importa a nadie
Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional14-11-2010
El Sahara no le importa a nadie. Bueno, a los saharauis y a Marruecos sí, pero por razones muy diferentes. Al resto de la Comunidad Internacional le da igual lo que está ocurriendo en esa zona del planeta. El desalojo de un campamento saharaui por parte de las Fuerzas de Seguridad marroquíes ha provocado un número indeterminado de muertes (la información está muy controlada) y cientos de heridos. Este conflicto no es nuevo. Se remonta a 1975, cuando Marruecos, aprovechando la debilidad del régimen de Francisco Franco auspició la toma civil de la que hasta entonces era una colonia española. Las autoridades marroquíes son expertas en tantear la situación e ir acercándose a sus intereses. Pasó con el islote de Perejil (asunto en el que el Gobierno de José María Aznar se mostró inflexible) y sucede, de vez cuando, con algunos incidentes en Ceuta o Melilla. Cualquier signo de debilidad de la parte contraria, es considerado por Marruecos como una pequeña victoria en su paciente camino. En los más de 30 años que dura el conflicto del Sahara, la Comunidad Internacional, con la ONU a la cabeza, solo ha hecho el paripé. Y ahora lo sigue haciendo. Habrá reuniones para tratar la cuestión, se le pedirá mesura al Gobierno marroquí e incluso habrá alguna reprimenda de cara a la galería. Sin embargo, en pocas semanas, el asunto se dejará estar y no tendrá mayores consecuencias para el rey Mohamed VI, que es quien controla todo lo que ocurre en el país. Esta actitud internacional demuestra que pueden más los grandes intereses y los negocios que la legalidad. Marruecos tiene una posición estratégica y es un aliado clave de Estados Unidos y de la Unión Europea –con Francia como principal valedor–. Además, las autoridades marroquíes son vistas como un elemento fundamental de contención de islamistas radicales. Los saharauis están olvidados por parte del mundo y la situación puede prolongarse durante mucho tiempo. Hay algunas voces que llaman a una rebelión armada de la población del Sahara, pero sería contraproducente. Según está la coyuntura internacional, los saharauis podrían ser tachados de terroristas ante la opinión pública y los marroquíes tendría más argumentos. Desde 1975, los marroquíes han ido posicionándose inteligentemente en el conflicto del Sahara. Si ahora hubiera una solución, ésta sería más beneficiosa que la que hubieran obtenido hace años. Por extensión, cuanto más tiempo vaya pasando, mejor será para Mohamed VI. Marruecos es un país paciente.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD