ANÁLISIS DE INTERNACIONAL
Pitos y banderas
Por Isaac Á. Calvo
2 min
Internacional17-10-2010
Mucho se está hablando de lo ocurrido en el desfile del pasado 12 de octubre. De inicio, los actos ya estaban condicionados por el cambio de escenario, por la reducción de las invitaciones a las autoridades, por el descenso en el número de militares participantes, y por el alejamiento de las tribunas de público. Pese a esta última medida, los organizadores no consiguieron su objetivo y los pitos y abucheos se oyeron más que nunca. Y, además, días después se sigue hablando de ello. Por mucho que se esté en contra del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero, no es de recibo boicotear un acto tan importante como la Fiesta Nacional y aún menos pitar en el homenaje a los caídos. Seguro que muchos de los que abroncaron a Zapatero en ese momento se rasgan las vestiduras cuando algún militar o guardia civil es asesinado o fallece en acto de servicio. El respeto y la educación es algo que hay tener y, sobre todo, demostrar. Donde realmente hay que mostrar las quejas y el descontento es en las urnas. Zapatero no era mucho peor hace dos años que ahora. Tampoco había que ser un lince para ver la crisis que se avecinaba y que el Gobierno socialista trataba de ocultar. Pese a todo, en las últimas elecciones generales de 2008, el PSOE sacó 11,28 millones de votos. Como era de esperar, al Ejecutivo no le hizo ninguna gracia la bronca recibida y busca fórmulas para evitar que se repitan escenas como las sufridas. Una actitud sorprendente e incongruente porque parece que hay víctimas de primera y de segunda. Cuando pitan a miembros del Partido Popular o a la Casa Real en la final de la Copa del Rey no pasa nada, pero si abuchean al Gobierno... Y entre tanto pito, Venezuela volvió a hacer un desplante al Ejecutivo de Zapatero. Estaba previsto que la bandera venezolana desfilara junto con la de otros países hispanoamericanos para conmemorar el bicentenario de sus respectivas independencias. A última hora, el abanderado de Venezuela tuvo una sospechosa indisposición. Por mucho que haya sectores que renieguen de España, no pueden borrar ni cambiar la historia. Hace 500 años eran otros tiempos y es cierto que se cometieron errores, pero quedarse ahora solo con lo malo y menospreciar la riqueza cultural, el mestizaje y los valores compartidos desde entonces es de ignorantes.
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Isaac Á. Calvo
Licenciado en Periodismo
Máster en Relaciones Internacionales y Comunicación
Editor del Grupo AGD