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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Decir 33

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad17-10-2010

Hay noticias importantes, interesantes y, además, deslumbrantes. Los casi 70 días que han estado 33 mineros a más 600 metros bajo tierra ha alimentado todo un fenómeno mediático que ha eclipsado al planeta. Radios, televisiones, periódicos e Internet han divulgado ríos y ríos de información sobre el atípico día a día de una treintena de hombres sepultados allá abajo, cerca de los infiernos. Tras su rescate, en el que se ha acudido hasta a la Nasa para que prestase ayuda -para que luego digan que no sirve de nada la investigación espacial-, apenas han cambiado a mejor la existencia de los millones de hombres, mujeres y ¡niños! que se adentran en las tripas de la Tierra en busca de metales preciosos o preciados y carbón. Los hay en todo el mundo. Filmarán películas, utilizarán el diario de uno de los 33 para escribir trilogías, pero lo que no podrá hacer nunca esta sociedad consumista y consumida por el egoísmo es devolverles la dignidad. Dentro de unos meses, cuando el furor informativo se haya apagado, apenas se conocerá algo del destino de los 33. Pero ninguno de ellos podrá renegar a ese foco en el que les colocó un accidente injusto y prevenible. ¿Alguien les ha pedido permiso para hablar de ellos, de sus gustos, de sus ideas, de sus creencias, de sus familias? ¿Por qué les han utilizado para hacer política o ganar audiencia? Apenas han pasado unas jornadas desde el rescate y ya se difunden algunos capítulos de continuación del show de los 33. Las tecnologías han sido, sin duda, de una ayuda crucial para que saliesen salvos y sanos a la superficie. Pero también han tenido sus daños colaterales. Sin quererlo, los hombres que quedaron atrapados en la Mina San José del desierto chileno se convirtieron en los participantes de una especie de Gran Hermano. Lo malo es que en su caso no había un guión que seguir y que la vida, antes, durante y después, es más puñetera de lo que parece. Vivir duele. A saber por qué demonios los médicos aconsejan a sus pacientes decir "33".

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo