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SIN CONCESIONES

Zapatero y Urkullu

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión18-10-2010

Zapatero tiene un nuevo amigo. Habrá que ver lo que le dura. El presidente del Gobierno es de esos hombres a los que parece gustarles la soledad. Se fía de muy pocos y, a los que se creen sus amigos, siempre acaba por traicionarles. Basta ver cómo han acabado Jesús Caldera, Jordi Sevilla y Juan Fernando López Aguiler, tres de los hombres que ayudaron a encumbrarle en el PSOE y a los que aniquiló políticamente después de hacerles ministros. Ninguno de los tres cometió grandes errores, pero Zapatero -o su entorno- acabó con todos ellos. Parecido ocurrió con Artur Mas, el hombre que buscó un aliado para aprobar el Estatuto de Cataluña. Zapatero pactó con él y como contraprestación le entregó el cadáver de Pasqual Maragall. Ahora pasa lo mismo con Íñigo Urkullu. Ha corrido a sus brazos para aprobar los Presupuestos Generales del Estado para 2011 sin importarle el daño político causado al lehendakari, el socialista Patxi López. Urkullu no sólo va a aprobar los Presupuestos de Zapatero. Además, va a prestarle sus votos en el Parlamento para que pueda agotar la legislatura y mantenerse en La Moncloa hasta 2012. En el PSOE están más que satisfechos por dos motivos: mantendrán el poder al menos otro año y medio y, en ese tiempo, esperan que la situación económica remonte como para aspirar a un tercer mandado. Así que el apoyo de Urkullu no tiene precio. Quizá por eso el Gobierno va a regalarle 140 millones de euros en inversiones durante lo que resta de legislatura, va a ceder al País Vasco las competencias de empleo, va a recortar las infraestructuras en el resto de España para mantener las de Euskadi y se llevará a un representante del Ejecutivo vasco a las reuniones de ministros de Economía de la Unión Europea. El PNV ha exigido un precio y el PSOE ha pagado sin miramientos. Para colmo, va a cambiar al euskera el nombre oficial de las tres provincias vascas. Ya no podremos decir Álava, será Araba; y Vizcaya dejará de escribirse con V e Y para ser Bizkaia. Supongo que nadie duda de que este acuerdo es consecuencia inmediata de la desesperación electoral que tienen en el PSOE. Zapatero siempre había presumido en seis años de ser capaz de pactar con unos partidos y otros para sacar adelante sus propuestas. Pero ahora está solo. Ni CiU ni IU ni ERC ni BNG le apoyan. Sus habituales amigos son ahora adversarios que persiguen su cadáver político. Únicamente el PNV está dispuesto a apoyarle porque, a su vez, está desesperado desde que perdió el gobierno autonómico en el País Vasco. Así que el pacto que han suscrito hasta el final de la legislatura es el pacto de dos perdedores. Zapatero podría haber cerrado este mismo acuerdo en 2008 y se habría ahorrado muchos de los problemas de este bienio. El PNV es el clavo ardiendo al que agarrarse para seguir en La Moncloa y aparentar estabilidad. Se ha buscado un nuevo amigo para creer que no está solo. Pero el país no le aguanta. El resto de los partidos le da la espalda en el Congreso y los ciudadanos expresan firme su rechazo en las encuestas y con los abucheos.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito