ANÁLISIS DE CULTURA
Una ministra incongruente
Por Marta G. Bruno
2 min
Cultura02-08-2010
Si los ciudadanos ya estaban confundidos con la actitud del Ejecutivo, la incongruencia de la ministra de Cultura ha echado sólo más leña al fuego de la descoordinación. Ángeles González-Sinde aseguraba hace un año que la tauromaquia no dejaba de seducirla. Decía en el diario El País: “lo que más me gusta de los toros, como del teatro, es la emoción compartida: 20.000 almas en silencio. Atención absoluta sobre un mismo pensamiento. ¡Qué energía! Y los pasodobles. Sé que está mal y debería curarme de esto, pero amo tanto ese bien escaso, un emocionante silencio". Pero lo cierto es que el poder de esa atracción, o ha perdido fuelle, o no era tan intenso como pintaba. Porque mientras el Parlament daba el sí a la abolición de esta histórica tradición que ha dejado pasmado a más de uno, la titular de Cultura decía que las corridas de toros “son cultura”, pero poco ha luchado en público por lo que tanto amaba. Al margen de si se puede declarar esta práctica deplorable o no, la ministra se contradice en sus decisiones. Porque no dudó en mover Roma con Santiago para censurar la película Saw VI por resultar demasiado sangrienta. He aquí una realidad: González-Sinde se vuelca con quien le interesa, esto es, con sus compañeros cineastas, y a los únicos a los que contenta. Porque, aparte del cine, y de sus guiños a la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), Sinde no se ha involucrado con ninguna otra práctica cultural, y menos la de los toros. Son 16 años como titular de Cultura, y la ministra se está ganando a pulso las enemistades, ya que sus acusaciones a las televisiones privadas sobre si se preocupaban más por la publicidad que por los contenidos no ha sentado nada bien a ninguna de éstas. Tampoco se ha acordado durante este año de las artes plásticas, porque pese a que el pasado año las ventas de este sector cayeron un 40 por ciento, Sinde decidió aplicar un duro recorte sobre ellas. Mientras, “regalaba” 123 millones de euros de presupuesto para 2010. Y tras esta ristra de fallos, queda lanzar una pregunta: ¿de verdad merece la pena sostener este ministerio?
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Marta G. Bruno
Directora de Cultura de LaSemana.es
Licenciada en Periodismo
Estudio Ciencias Políticas
Trabajo en 13TV
Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press