SIN CONCESIONES
Las mil caras de Zapatero
Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión17-05-2010
Comenzó en la oposición como el hombre de las propuestas constructivas y los consensos. Suya fue la idea de forjar un Pacto Antiterrorista entre PSOE y PP en la lucha contra ETA. Fue una gran idea para el bien del país y para conseguir que el Gobierno de Aznar elogiase su sentido de Estado. Pero luego, cuando llegó a La Moncloa no le importó olvidar lo firmado y saltarse cada uno de los puntos del documento para negociar con los terroristas. Liquidó el Pacto, humilló a las víctimas y dialogó con los asesinos incluso después del atentado mortal del aeropuerto de Barajas. Cuando las encuestas le enseñaron el descontento de la sociedad y las manifestaciones en las calles se convirtieron en un clamor, volvió a dar un giro de 180 grados para ser el más duro de los duros contra ETA. Pero en la trastienda sigue tejiendo amistades con los pistoleros para volver a negociar. Tres caras ha mostrado Zapatero en la lucha contra el terrorismo en seis años de mandato. Su capacidad para transformar sus directrices políticas y su mutación ideológica le asemeja a los camaleones. Cambia de postura, de cara y de ideas según le conviene. Se adapta al medio en función de las circunstancias. Ganó las elecciones generales de 2004 al grito de ¡No a la guerra! y con la promesa de retirar las tropas españolas en Iraq. Luego ha mandado soldados a todos los rincones del planeta, especialmente Afganistán. La guerra que allí hay contra los talibanes es la misma que se libraba contra la insurgencia de Sadam Husein. Zapatero lo llama trabajar por la paz, pero los militares disparan sus armas y mueren en mayor número de lo que lo hicieron en Iraq. De igual forma mintió con la construcción. Asemejó a los promotores inmobiliarios con el mismísimo diablo. Les atacó hasta tumbar sus negocios. Cuando la economía cayó con ellos, les culpó de la crisis. En cambio, ahora reparte ayudas al ladrillo y presume del incremento de venta de pisos como un síntoma de recuperación. Mil caras tiene Zapatero, tantas como las mentiras que nos ha contado en este tiempo. Especialmente ha tratado de engañar con la crisis económica. La negó y luego tardó meses en reconocerla. Aseguró que era menos importante de lo que marcaba la realidad. Culpó a Estados Unidos de su origen. Dijo que España estaba mejor preparado que otros países, pero el paro crecía aquí más y más rápido que en cualquier otro sitio. Sostuvo que la salida de la crisis pasaba por un mayor gasto público y más derechos sociales. Pasó dos años despilfarrando el dinero y aumentando la deuda del Estado. Así hasta que la Unión Europea y la Comunidad Internacional le han dicho que caminaba en la dirección contraria. Ahora toca rectificar. Zapatero ha sacado la cara de los recortes y ha metido el tijeretazo a las pensiones, los derechos sociales y el sueldo de los funcionarios. Va a hacer lo contrario de lo que prometió, de lo que dijo, de lo que hizo y de lo que tanto presumió. Lo peor es que pone cara de estar convencido y es capaz de argumentar que hace lo correcto ante esta "nueva cara" de la crisis. ¿Qué cara? Lo único cierto es que no hay más caras que las que pone este gobierno para disimular y echar la culpa a otros. Porque Zapatero tiene muchas caras... ¡y mucha cara!
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito