Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE SOCIEDAD

Un día para los jefes

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad25-04-2010

De pequeñas muchas mentes infantiles sueñan con ser de mayores jefes. Terrible anhelo, más en los tiempos que corren. Está peor visto dirigir un equipo de trabajadores, o una empresa, por muy pequeña que sea, que ser la mismísima Belén Esteban. La conocida como "princesa del pueblo", para quienes no la conzocan, es una mujer de amplio currículo mundano, sabia sencillez y elegancia de catedrática con el mérito sobresaliente de procrear con un torero mediático. ¿De qué sirve ser jefe? Con motivo del día del trabajo, en el que "casualmente" parece que menos idem hay, nadie se acordará de los jefes. Vaya por delante que, como en todas las viñas del Señor, hay variedad y, por supuesto, garbanzos negros, especuladores y mangantes. Pero también hay personas sacrificadas, responsables, entregadas, formadas, con inteligencia y con corazón. Muchos de éstos se han descubierto en estos tiempos de vacas flacas, pero pocos llegan a las portadas. La bondad, más aún esa que parece tonta, no vende tanto como el pollo que la Esteban da a comer a su hija. Estos días, los sindicatos volverán a criminalizar a los empresarios para "celebrar" a su manera la jornada mundial del trabajo. Lo harán, para variar, colocando una bandera republicana a la misma fuente de La Cibeles de Madrid que las autoridades no dejan tocar a los jugadores del Real Madrid para celebrar un título. Al tiempo. Es más, los manifestantes "trabajadores" gritarán proclamas contra los empresarios, como si fuesen los únicos responsables de esta situación económica. Todos, cuando generalizamos, caemos en el mismo error. Pregúntenselo, por ejemplo, a los "ladrilleros" o, en su defecto, a Belén Esteban, con más minutos en pantalla que un autónomo al que no le pagan las administraciones e ignoran los bancos, los mismos que avalan fianzas para dejar la cárcel o fichar galácticos. Sólo por eso los jefes deberían tener también su día.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo