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ANÁLISIS DE ECONOMÍA

Engañosas estadísticas

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura2 min
Economía16-01-2010

Nos ayudan a interpretar la realidad que nos rodea, sobre todo cuando no la podemos tocar ni abarcar con nuestros ojos, pero tampoco podemos pensar que son la Biblia porque, como todo lo humano, tienen limitaciones. Las estadísticas son fundamentales en la economía: con la recogida de datos y su tratamiento obtenemos los porcentajes de incremento de los precios, la confianza de los consumidores, el crecimiento de los sectores laborales… y así hasta decenas y centenares de índices que conforman la ciencia económica. El desprecio a la información que nos dan las estadísticas surge cuando ésta nos resulta inexacta al compararla con nuestras percepciones. Por ello, en los últimos días, ciudadanos y expertos han clamado al cielo cuando el Ministerio de Vivienda cuantificó la caída del precio de los pisos en 2009 en tan sólo un 6,3 por ciento. La clave es que esta estadística tuvo en cuenta los valores de oferta, no los precios finales de venta… y así las transacciones reales fueron mucho más baratas de lo que Vivienda ha recopilado. Mientras, el cálculo del IPC al cierre de 2009 nos da un incremento del 0,8 por ciento. Hay quien nota esta moderación de los precios y quien se tira de los pelos viendo que todo sigue igual, o peor, al ir a comprar al supermercado. Tal vez nos digan que los pimientos se han abaratado mucho y nosotros no lo percibamos, y entre tanto los agricultores siguen quejándose de que el diferencial entre el campo y la mesa de los alimentos aumenta sin cesar, como ha revelado el último IPOD. La Organización Mundial del Turismo (OMT), por su parte, ha cifrado la reducción de viajeros en 2009 en el mundo en un cinco por ciento, con un dato aún más alarmante para España, un 11,5 por ciento. Y era de esperar cuando, primero, la crisis se ha cebado en el presupuesto que los ciudadanos destinan a viajes y, segundo, España tiene entre su agenda de asuntos pendientes renovar un sector que en muchos aspectos aún ofrece lo mismo que hace 40 años. Si ponemos en tela de juicio la fiabilidad de todos estos números, ¿qué no haremos al pensar en las previsiones que se elaboran teniendo en cuenta datos actuales y unos cuantos factores más? Según esas proyecciones, el precio de la vivienda caerá cada vez más suavemente, el IPC se mantendrá estable en 2010 y el turismo mundial gozará de una salud envidiable, con 1.600 millones de desplazamientos, en 2020. Si fallamos al cuantificar lo actual, ¿cómo no vamos a fallar cuando jugamos a imaginar el futuro?

Fotografía de Gema Diego