SIN CONCESIONES
Elecciones anticipadas
Por Pablo A. Iglesias
3 min
Opinión14-12-2009
Apenas han pasado 630 días desde las últimas elecciones generales. Pero parece un mundo. Para los ciudadanos y posiblemente también para el Gobierno. Zapatero se empeñó en gobernar en minoría para legislar a su antojo. Sin embargo, no es la falta de alianzas parlamentarias la que le trae por la calle de la amargura. Es su propia indecisión en muchos aspectos, la improvisación en otros, la falta de criterio en tantos y su radicalidad en la inmensa mayoría. Tras 15 meses de legislatura, el presidente está agotado. En todos los sentidos. La Presidencia de la Unión Europea se le echa encima a la vez que crece la desilusión y la desconfianza entre los ciudadanos. El hartazgo es tal que pocos se atraven a respaldar las ocurrencias del Ejecutivo. Sólo los aférrimos por ideología y los vendidos a cambio de favores económicos defienden lo que a estas alturas parece indefendible. Muchos de los que hace apenas año y medio votaron a Zapatero están arrepentidos. Muchos de los que le auparon al poder y le acompañaron en la oposición han huído por coherencia a sus principios. Los casos de Jordi Sevilla y Pedro Solbes son los más sonados. La hecatombe económica ha dejado en el paro a más de cuatro millones de personas y ha abierto los ojos a otros muchos. No es sólo la crisis, es todo. La política exterior de Moratinos se ha demostrado un auténtico desastre. Así lo evidencian las alianzas estratégicas con Chirac y Schröder, primero; con Hugo Chávez y Evo Morales, después; y ahora con Obama. El presidente de Estados Unidos habla de "guerra" en Afganistán mientras Zapatero se empeña en vender como "misiones de paz" la labor del Ejército allá donde va. Los soldados están atados de pies y manos, incluso con los secuestros de los piratas. La solución siempre acaba siendo el pago del rescate y la sumisión: ya sean los bucaneros somalíes, los terroristas de Al Qaeda o Marruecos. El Gobierno es capaz de presionar incluso a la Justicia para que trague con una barbaridad legislativa como el Estatuto de Cataluña. Sin embargo, luego no actúa cuando sus socios de Esquerra Republicana convocan referendos por la independencia. La Fiscalía y la Abogacía del Estado están sometidos a las indicaciones políticas del presidente, ya sea en la lucha contra ETA o contra la corrupción. La principal aportación cultural del Ejecutivo es implantar la palabra "miembras" y promover una ley que corta el acceso a Internet. Zapatero ha regalado medios de comunicación a sus amigos radicalsocialistas para que le defiendan en lo indefendible. Promueve el laicismo sin tener en cuenta la herencia cristiana recibida por Occidente y sin importarle que la Iglesia -con sus misioneros y comedores- sea la institución más hospitalaria del mundo, especialmente en tiempos de crisis. Ni siquiera esto ha aprendido el presidente del Gobierno en sus casi seis años de mandato. Demasiado tiempo para tan escaso mérito. No quiero imaginar lo que puede ocurrirnos en los más de dos años que le quedan de legislatura. Lo mejor para todos sería convocar elecciones anticipadas cuanto antes.
Seguir a @PabloAIglesias

Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito