SIN CONCESIONES
El ocaso de Zapatero
Por Pablo A. Iglesias
2 min
Opinión07-12-2009
Un compañero de trabajo llega escandalizado a la oficina. Ocurió hace pocas semanas. Estaba incrédulo ante el cúmulo de errores y contradicciones en las que estaba incurriendo el Gobierno con el secuestro del pesquero Alakrana. Sin pensarlo dos veces, sentenció: "Esto va a ser el Prestige de Zapatero". Se refería así al accidente del petrolero que en noviembre de 2002 acabó naufragado frente a las costas de Galicia y llenó el litoral de negro chapapote. Fue el comienzo del fin del Partido Popular en La Moncloa. Aquello levantó una ola social contra el Ejecutivo de José María Aznar que luego se hizo todavía más grande con la guerra de Iraq y que acabó en debacle electoral en las generales de 2004 tras el 11-M. Casi nadie se acuerda ya del Alakrana a pesar de que apenas han pasado tres semanas desde la liberación de los tripulantes. No parece que el secuestro vaya a suponer un punto de inflexión en la gestión política de Zapatero. Al contrario, ha venido a confirmar lo que ya sabíamos: que este gobierno socialista es maestro en hacer el ridículo, experto en contradicciones y cum laude en repetir errores. Si el hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra, el Gobierno de Zapatero es digno de estudio en una tesis doctoral por acumular toda clase de escándalos en una misma semana. El secuestro de tres cooperantes en Mauritania, la huelga de hambre de Aminatu Hainar, el proyecto de cierre de páginas web, la prohibición de los crucifijos en las escuelas y el cese del responsable de I+D+i son la última prueba. En cierta ocasión, escuché a Mariano Rajoy excusar su falta de oposición al Gobierno en ciertos temas. "No doy abasto", comentó. Tenía razón. Los periodistas tampoco tenemos tiempo material ni hojas de periódicos ni horas de informativos para recoger en un mismo día las incongruencias de este Ejecutivo. El Alakrana ha quedado casi olvidado pero se ha convertido en una más, otra pifia en el de por sí extenso currículum de Zapatero. La crisis económica fue la que realmente abrió los ojos a los ciudadanos ante las mentiras de un presidente que meses antes se pasó la campaña electoral prometiendo pleno empleo y prosperidad. El paro quitó la venda de los ojos a muchos ciudadanos que todavía confiaban en la sonrisa y el talante. Ha hecho falta mucho tiempo para dejar al descubierto las mentiras, las incoherencias y las arbitrariedades, incluidos los dos grandes proyectos del zapaterismo en la pasada legislatura: la negociación con ETA y el Estatuto de Cataluña. No hay un Prestige en su caso, como sí hubo con Aznar. Su desgaste es paulatino pero constante. En el caso de Zapatero, son muchos los errores, cada vez más y todos juntos desnivelan la balanza en su contra.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito