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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Por la dignidad de la prensa

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España30-11-2009

La prensa, como tal, nunca debería ser la protagonista de la noticia. Al menos eso es lo que se estudia en las facultades de Periodismo. Al menos eso es lo que se estudiaba hasta ahora. Junto a eso otro de que la prensa debe ejercer siempre como el cuarto poder. Como un elemento vigilante de clase dirigente. Al servicio siempre de la opinión pública. Del ciudadano. Pero nunca al revés. Nunca como una herramienta más al dictado de las castas poderosas. Todos estos principios deontológicos son los que tiraron por tierra los doce periódicos catalanes que decidieron publicar al unísono el mismo editorial en defensa del Estatut. Esta patada sin precedentes a la independencia de los medios de comunicación era una coacción clara al Tribunal Constitucional que lleva tres años haciendo encaje de bolillos en torno a la constitucionalidad del texto. Un Estatuto que, más allá del término nación o sus aspiraciones extrautonómicas, es básicamente antisocial. Es injusto desde el momento que acentúa las desigualdades entres unos españoles y otros. Incluso entre unos catalanes y otros. Se priman aspectos como saber catalán por encima de méritos más reales basados en la experiencia o la preparación. Supone un paso atrás en esa tendencia de abrir fronteras y aglutinar identidades en la que se mueve la Europa del siglo XXI. Pero sobre todo, el editorial conjunto supone un favorcito a la clase política catalana. La misma que por medio del Estatut demostró estar muy alejada de la sociedad a la que dicen representar. El nombre de la criatura se llamaba Por la dignidad de Catalunya. Pero de lo que no se acuerdan es que Cataluña, el día que tuvo que votar el Estatut en referéndum, simplemente prefirió la playa. Tan sólo fue respaldado por un 36 por ciento de catalanes. El 64 por ciento restante es indigno y no cuenta. Y como se atreva a alzar la voz se le pone el cártel de fascista y listo. De lo que no se entera la casta dirigente catalana y sus medios palmeros es que la dignidad de sus ciudadanos se defiende investigando de verdad los casos de corrupción. Previniéndolos. Explicando los 3 por cientos. No ocultándose bajo falsos debates identitarios o discursos victimistas. Los doce editoriales supusieron un borrón para la democracia, pero sobre todo un borrón para la prensa. Y viceversa, siempre viceversa.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio