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ANÁLISIS DE DEPORTES

La importancia de definir el estilo propio

Fotografía

Por Alejandro G. NietoTiempo de lectura2 min
Deportes29-11-2009

Poco se le puede reprochar al Real Madrid por dejar escapar el clásico y el liderato en el Camp Nou. Era un partido que parecía condenado a perder. Y pese a ello tuvo todas las de ganar durante gran parte del choque. Defendió con orden, supo controlar las zonas de creatividad de los catalanes y atacó con criterio y peligro siempre que tuvo ocasión. De no ser por las providenciales intervenciones de Carles Puyol y por el error defensivo (y posiblemente arbitral) en el tanto de Zlatan Ibrahimovic, la victoria habría volado a la capital. Pero lo malo para el Madrid es que un solo partido no da para realizar juicios válidos. De hecho, el haber ganado en casa del enemigo sólo habría servido para eclipsar la realidad. Hasta la misma tarde del partido nadie dudaba de que entre blancos y azulgranas mediaba un abismo colosal en lo que a juego se refiere. La última jornada de Champions lo dejó claro como el agua. Por tanto, sería erróneo pensar que la distancia no es tal sólo porque el clásico resultó ser un encuentro igualado. Las diferencias entre culés y merengues radican en el origen de sus respectivos proyectos. Unos, los barceloneses, parten de una concepción clara de lo que debe ser su estilo y del juego que quieren realizar para a partir de ahí fichar a los jugadores que ese ideal requiere. Otros, los madrileños, fichan a los mejores futbolistas y a un entrenador al que en realidad no querían para posteriormente tratar de definir a qué quieren jugar. La consecuencia de todo esto se vio en el Camp Nou. Ante un equipo que tiene enraizado hasta la médula un estilo de juego tan espectacular como efectivo, Manuel Pellegrini sólo pudo responder con una alineación planeada para defender, anular a los cerebros del oponente –especialmente Leo Messi y Xavi– y jugar al contraataque. Y si por lo menos esa actitud de dejarse la piel en defensa se prolongara ante el resto de rivales, la prueba ante el Barça habría servido de algo. Pero lo peor es que llegará otro Racing u otro Zúrich y los de Concha Espina, con la actitud defensiva del que se deja golpear hasta la inconsciencia, volverán a pedir la hora. La gran cruz de los de Pellegrini es que llevan ya cuatro meses intentando conjuntarse y ni siquiera han sentado las bases del fútbol que pretenden realizar. La improvisación y los cientos de millones invertidos en fichajes les han bastado de momento para mantenerse arriba. Pero hará falta mucho más que eso para destronar al equipo de Pep Guardiola.

Fotografía de Alejandro G. Nieto