ANÁLISIS DE ESPAÑA
Rajoy y la defensa del Atleti
Por Alejandro Requeijo
2 min
España25-10-2009
Cutre. Tener que recurrir al machismo para justificar que Salgado perdió el debate contra Rajoy es como que el líder popular saque pecho por una victoria contra una rival de segunda. Al menos en lo que a las tablas encima de la tribuna se refiere. La trayectoria de Rajoy siempre ha sido decorada con la vitola de ser un gran parlamentario, pero a la hora de la verdad, en los momentos clave, nunca lo ha demostrado. Más bien lo contrario. Zapatero acostumbra a mojarle la oreja en los grandes debates sin salirse del manido guión antiPP. Otro comentario que acompañaba habitualmente a Rajoy era el de ser un pésimo líder de la oposición, pero posiblemente un gran presidente. Lo primero lo demuestra cada día. El problema para él es que a cada decisión que toma genera más dudas respecto de lo segundo. Rajoy era de esos equipos capaces de ganar los partidos asequibles, pero a los que se les atragantan las finales. Capaz de vencer en unas autonómicas para, meses después, perder las generales. El problema ahora es que, de un tiempo a esta parte, el líder del PP demuestra una preocupante habilidad para enredarse también en asuntos que en principio no tendrían por qué afectarle de manera de directa o que podría haber solucionado –disminuido cuanto menos-- con sólo atajarlos a tiempo. La presión le puede tanto como a la defensa del Atlético de Madrid, ya sea por el caso Gürtel o por el control de Caja Madrid. En el culebrón Camps, Rajoy comenzó pareciendo ese padre al que le avisan de que su hijo anda fumando porros a la salida del colegio y él, inocente, no se lo cree. Lo grave es que aun habiéndole pillado los canutos en la mochila sigue confiando en que sólo se los estaba guardando a un amigo. Se limita a regalar confianza mientras su partido se berlusconiza. En cuanto a la guerra sobre el control de la caja madrileña, Rajoy se ha metido en una batalla en la que nadie le había llamado y de la que puede salir muy mal parado. Más teniendo en cuenta que a quien desafía es a la persona que más desea su caída. A cada semana que pasa, Rajoy deja gestos preocupantes para alguien que aspira a ser presidente de un Gobierno. Eso sí que son presiones y si no que le pregunten a Zapatero por los Presupuestos. A día de hoy, sólo las elecciones gallegas y las europeas mantienen a Rajoy con aliento. Eso y la esperanza de que la crisis económica aguante al menos hasta 2012. Sino, con estos mimbres, habrá poca alternativa que ofrecer.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio