Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ANÁLISIS DE CULTURA

La fórmula perfecta contra el pesimismo

Fotografía

Por Marta G. BrunoTiempo de lectura3 min
Cultura23-10-2009

La mente parece hacer borrón y cuenta nueva, o al menos olvidarse por un instante del tan penoso escenario que vive España, lastrada de penurias económicas, mal gobierno y corrupción, para descubrir que tras ese oscuro velo existe la esperanza. Los Premios Príncipe de Asturias representan un guiño de cara al futuro, la ligera ilusión por el bien que nos espera. Unos cuantos lo intentan...y sirven como ejemplo al resto. Si dicen que la sociedad actúa como borregos, que por lo menos lo haga para bien. Todavía queda alguno que se deja llevar por la voluntad, la superación y el esfuerzo. Que la razón de los premiados sirva como patrón: Norman Foster no sólo crea con la ayuda de la imaginación pura vanguardia, sino que además lo hace con cabeza, es decir, pensando en la sostenibilidad. Se trata de proyectos cuyo interés es nuestro planeta. El premio a la Universidad Autónoma de México muestra el quehacer de este país por la educación, por la lucha por el conocimiento como medicina contra la violencia. La Organización Mundial de la Salud ha mostrado este año cuanto más su endereza contra el miedo ante la temida Gripe A. Las diferencias en materia de afectación del virus entre los países afectados muestran la desigualdad existente en el mundo, algo que no dudó en recalcar su directora, Margaret Chan, durante su discurso en el Teatro Campoamor. Éstos son sólo algunos de los ejemplos de la singularidad de unos galardones que premian una cualidad tan necesaria hoy: la esperanza. Es todo un honor que Oviedo acoja unos premios cada vez más equiparables a los Nobel, que sirven de guía y que representan un impulso para Asturias y España en general. Estos premios reflejan la historia de superación. La valentía de unos pocos, como los que pudieron contra la dictadura y consiguieron derribar los ladrillos del mal a favor de la libertad y los derechos humanos. Berlín mira hacia delante. Al igual que Martín Cooper y Raymond Samuel Tomlinson. Fueron más allá de lo que la sociedad era capaz en los años 70 y nos hicieron a todos la vida más fácil. También la juventud se hace eco de la brillantez de la que todos somos capaces. Yelena Isinbayeva es la única mujer que ha superado los cinco metros con salto de pértiga y que ha batido 27 plusmarcas mundiales. No lo ha hecho de la noche de a la mañana. Todo ello ha sido fruto de un espíritu olímpico envidiable. Su entrenador le dijo de pequeña que ella podía llegar donde quisiera. Entonces, la rusa pensó que estaba loco. El tiempo le ha dado la razón al primero. Todos ellos merecen más que un premio. Ismail Kadaré nos dejó claro que la dictadura es pasajera, pero la literatura es eterna. Es símbolo de lucha. Es dejar de mirar hacia otro lado y despertar la curiosidad. Por supuesto que por sí misma no cambia el mundo, pero sin ella “el Planeta dejaría de tener sentido”. Tan poco sentido como el olvido de nuestro entorno, de la naturaleza que queda emborronada bajo el sombrío efecto del pesimismo actual –una realidad que quedó bien clara en los discursos de la gala–. Parece que nos hemos olvidado de este aspecto, pero David Attenborough consigue hacérnoslo recordar con sus magníficos documentales sobre la belleza del medio natural, el espectáculo más bello. Las bases de la correcta actuación están puestas. Ahora sólo queda dar un paso más y conseguir la fórmula perfecta para que el río de parados deje de fluir, para que los impuestos dejen de subir. Necesitamos dar el Premio Príncipe de Asturias al privilegiado que nos deje respirar tranquilos.

Fotografía de Marta G. Bruno

Marta G. Bruno

Directora de Cultura de LaSemana.es

Licenciada en Periodismo

Estudio Ciencias Políticas

Trabajo en 13TV

Antes en Intereconomía TV, La Razón y Europa Press