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ANÁLISIS DE ECONOMÍA

¿Tendremos más de lo mismo?

Fotografía

Por Gema DiegoTiempo de lectura2 min
Economía13-09-2009

Esta crisis habrá tenido algo bueno sólo si, una vez superada, nos aporta enseñanzas para no repetir errores. Y si no cambiamos nuestros esquemas, nuestras formas de hacer habituales, no lo conseguiremos. Repsol acaba de anunciar que ha descubierto un gigantesco yacimiento de gas en Venezuela. ¿Y qué? ¿Más suministro energético del de siempre? ¿No sería mejor, en vez de continuar dando bola a las fuentes de energía habituales, investigar en el campo de las renovables para garantizar el mayor abastecimiento posible a través de ellas? Sería mejor noticia que la del yacimiento venezolano una que nos anunciase la generalización de las placas solares en los edificios, la maximización de la producción eólica o la mejora de los sistemas hidráulicos de generación de electricidad. Por no hablar del biodiesel que tantas esperanzas ofrecía hace un par de años y que con la crisis parece haberse quedado en agua de borrajas. ¿Será para más de lo mismo la anunciada subida de los impuestos del Gobierno? Es cierto que a nadie le gusta que le encarezcan sus productos de consumo con un IVA desorbitado, pero también hay que ser conscientes de que unos buenos servicios públicos (en Escandinavia lo saben desde hace décadas) necesitan ser respaldados por una alta contribución ciudadana. Lo que debemos hacer es, a más recaudación impositiva, más exigencia por parte de los votantes en la sanidad, la educación, las infraestructuras… La subida de impuestos sólo será negativa si el dinero recaudado a mayores se cuela por un sumidero. Nunca antes había habido tantas ayudas sociales, pero igualmente nunca antes éstas habían sido tan criticadas. El cheque bebé, la prestación especial de desempleo de 420 euros, la renta básica de emancipación, las deducciones por compra de vivienda y otro sinfín de indemnizaciones están en tela de juicio. Pero hemos de ser conscientes de lo que queremos: un Estado con muchos impuestos pero, a la vez, gran cobertura social –algo que habrá que sostener con una gran vigilancia ciudadana-; o un Estado en el que se graven poco las compras y actividades, pero en el que ciertos servicios que disfrutamos hasta ahora de forma gratuita haya que pagarlos. Es discutible qué es mejor o qué es peor, pero lo rematadamente malo es que nos quedemos, después de la crisis, con impuestos altos y servicios públicos deficientes, es decir, con más de lo mismo.

Fotografía de Gema Diego