ROJO SOBRE GRIS
La risa
Por Amalia Casado
1 min
Opinión06-09-2009
Me he reído todos los días desde que volví al trabajo el 1 de septiembre, y es que hay que ver lo que puede mejorar una persona con el paso del tiempo. Siempre me he sentido una mujer grave y seria tirando a dramática más que a cómica, y mi mirada hacia la realidad suele ser más romántica o melancólica que humorística. Pero mi jefe es el rey de la ironía y hasta cuando más en serio habla te hace reír. No siempre fue así. Cuando lo conocí no era capaz de entenderle. Yo, castellana de pura cepa, al pan le llamo pan y al vino como corresponde. Nunca me había cruzado en la vida con una persona como él. No sabía cuándo hablaba en serio ni lo que de serio había cuando lo hacía en broma; el más difícil todavía era descubrir la broma bajo la apariencia de seriedad. Íbamos camino de una boda en coche y me di cuenta de que uno de los mejores regalos que Dios te puede hacer es conocer a las personas y llegar a quererlas como son. Pensaba precisamente en esto: en lo bonito de echar la mirada atrás y ver el recorrido de esas relaciones que te resultaron difíciles al principio. Me sentí muy llena y contenta; me di cuenta de que yo misma había cambiado; he aprendido a reirme un poco de mí, a tomarme menos en serio, a aceptar más mis propios errores y debilidades, y a que otros los vean y puedan también reírse de ellos conmigo. Justo le escucho reír a mi marido. Algo ha leído que le hace gracia… Qué misteriosa es la risa. Que bonito escucharle a alguien reír. Rojo sobre gris a mi jefe, que me hace llorar de la risa.
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Amalia Casado
Licenciada en CC. Políticas y Periodismo
Máster en Filosofía y Humanidades
Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo