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ANÁLISIS DE DEPORTES

España aprende a sufrir

Fotografía

Por Alejandro G. NietoTiempo de lectura2 min
Deportes12-07-2009

Ha costado sangre, sudor y lágrimas, pero España ya está en las semifinales de la Copa Davis con todo a favor para repetir el título que conquistó el año pasado. La revolución de los equipos modestos en los cuartos de final ha allanado al conjunto español el camino hacia una Ensaladera que sería histórica, pues nunca ha ganado la Armada dos ediciones consecutivas. Sin Estados Unidos, Argentina ni Rusia, los mayores escollos son Croacia y República Checa. Aunque antes, en semifinales, los chicos de Albert Costa deberán verse las caras con la gran revelación, Israel. Pero si los resultados de los cuartos de final son de por sí una excelente noticia para el tenis español, más positivo aún es el hecho de haber vuelto a ganar sin la participación de Rafael Nadal. El ya número dos del mundo tiene unas rodillas muy castigadas y parece claro que a partir de ahora deberá limitar más sus participaciones en el mayor torneo por equipos (como hace Roger Federer). Pero incluso sin él España ha demostrado que tiene calidad de sobra para seguir conquistando títulos. El punto de inflexión se produjo en Mar del Plata. Allí, Fernando Verdasco, Feliciano López y compañía alzaron la tercera Ensaladera de la historia de España pese a tener todos los elementos en contra. Y ese golpe de moral ha cambiado el rumbo del tenis español. Verdasco se ha consolidado como un sólido número uno y se ha consolidado entre los más grandes del circuito ATP y el dobles español se ha convertido en uno de los más temidos. Si a ello se le suma la buena forma que atraviesan Juan Carlos Ferrero y Tommy Robredo, hay motivos de sobra para el optimismo. Aunque tal vez lo más importante sea el cambio de mentalidad sufrido por todo el equipo. Probablemente influenciados por el ejemplo de Nadal, los jugadores españoles han aprendido a sufrir y a responder a la adversidad con una gran fortaleza mental. Las remontadas de Verdasco ante Alemania fueron un claro ejemplo de ello. El estigma de los perdedores, lacra que también la selección de fútbol ha logrado quitarse de encima, ha quedado desterrado. España es ahora el ogro de la Davis. Que el resto de potencias se echen a temblar.

Fotografía de Alejandro G. Nieto