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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Sólo importa el PP

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España29-03-2009

Han pasado seis años desde que 30 familias recibieron los restos mortales de fallecidos que no eran los suyos. Madres, esposas, hijos de militares que se dejaron la vida por defender a España. Fallecieron en un accidente calificado rápida e interesadamente como un error humano. Sus seres queridos ni siquiera tuvieron la oportunidad de darles la sepultura que para ellos hubiesen deseado. Tuvieron que conformarse con llorar, lamentar, maldecir sobre 30 mentiras. Apenas les dejaron preguntar. Todo lo contrario. Les acusaron de deshonrar con sus dudas la causa por las que sus familiares habían dado la vida. Macabra ironía. En todo este tiempo, ni una sola disculpa, ni una sola responsabilidad depurada. Tan sólo un juicio con tres mandos militares en el banquillo. Como mucho serán condenados a seis años de prisión por un delito continuado de falsedad documental. Con el Código Penal será muy difícil probar la falta cometida. Pero eso es lo de menos. Cualquiera que se haya molestado en seguir el desarrollo del juicio en la Audiencia Nacional tendrá pocas dudas de lo que sucedido. De los 62 muertos en el accidente de aquel trasto de bajo coste llamado Yakolvlev 42, 30 militares fueron erróneamente identificados y entregados a las familias de otros. Y la razón no fue otra que las prisas provocadas por un interés de quienes mandaban entonces de alargar lo menos posible el desgaste político que pudiese suponer la tragedia. Ni siquiera tuvieron agallas de parar los homenajes, aun sabiendo la mentira. Todo esto será difícil que lo admita un tribunal. Pero el peso de la conciencia -para quien la tenga- y el recuerdo de quien fue testigo de aquella nefasta gestión, pesa mucho más que una sentencia. Mucho más que cualquier condena de un juez. Y Trillo continuará ejerciendo la política de primer nivel al amparo de un partido que le sigue acogiendo como uno de los suyos. El ex ministro de Defensa de Aznar ha resistido a las purgas de Rajoy como una mala hierba. Mientras, el ex presidente seguirá dando lecciones de moral en cualquier esquina del mundo. Hablando de todo y de todos, generalmente para mal, pero sin hacer mención de lo suyo. Más bien al contrario. Continuará limitándose a poner su peor cara a quien ose a preguntarle por el pasado. Se llenan la boca defendiendo a España. Su integridad y su indivisibilidad. Se erigen como adalides de la defensa de la vida. No es contra nadie, dicen, pero cuelgan el cartel de indigno a quien plantea una regulación del aborto. Al final, la cuestión no es España. Tampoco es la vida. Sólo es el PP.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio