ANÁLISIS DE ESPAÑA
El viaje de Bernardino
Por Alejandro Requeijo
2 min
España22-03-2009
Allí acudió, raudo, a la capital del imperio, el valido del otrora rebelde presidente de un humilde reino, pero aliado al fin y al cabo. El viaje a Washington de Bernardino León, jefe de fontaneros de Zapatero, tenía un indisimulado halo de recapitulación. Al estilo de lo que ocurría en los grandes dominios del pasado cuando a uno de los súbditos le daba por sacar los pies del tiesto. Al menos en eso nada ha cambiado. Desde Roma hasta la actualidad pasando por la despótica Edad Media de Antiguo Régimen y reyes impenitentes. Como si de un verso de Manrique se tratase, el hombre de confianza de Zapatero se presentó en la herida como la sangre: rápidamente y sin necesidad de ser llamado. Para dar una explicación. Algo así como “una cosa es la foto y las declaraciones de la ministra favorita del presidente, y otra lo que se va a hacer para que ustedes no se enfaden”. Y es que EE.UU. manifestó públicamente su malestar por la decisión legítima y coherente de España de retirar sus tropas de Kosovo. Una ex región de Serbia que declaró su independencia de manera unilateral, como mañana pretenden hacer tantos otros nacionalismos repartidos por la UE. Pero fue necesario maquillar la cosa ante la nueva Administración del Mesías Obama. Eso a pesar de que, en teoría, EE.UU. es un integrante más de la OTAN dentro de los 26 países que la integran actualmente. Pero Bernardino León sólo ha ido a EE.UU para dar una explicación incluso antes de que el Gobierno se la haya dado a los españoles. León no viajará a Alemania, ni a Francia, tampoco a Reino Unido. Mucho menos a Turquía, Estonia, Portugal... No se desplazará siquiera a la sede de la organización en Bruselas. Sólo a EE.UU. para amortizar el primer choque con Obama. Dicen que el viaje de Bernardino era necesario porque la imagen de España se ha deteriorado. Pero es justamente al revés. Es precisamente tras la necesidad de tener que ir a dar explicaciones en exclusiva a Washington cuando verdaderamente la imagen de España ha quedado en entredicho. Muy distinto de cuando el mismo país, con el mismo presidente decidió retirar las tropas de otra contienda incoherente en cumplimiento de un promesa a su electorado. Aquella valentía ha brillado ahora por su ausencia. Y es que esa es la clave. Bernardino León, Zapatero, España no ha acudido a Washington a pedir perdón porque consideren que se han equivocado. Han pedido perdón por miedo al enfado del poderoso. Reacción irrefutable de quien se siente esclavo. ¿Acaso hay peor imagen?
Seguir a @Alex_Requeijo

Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio