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ANÁLISIS DE ESPAÑA

Zapatero existe, disfruta de la vida

Fotografía

Por Alejandro RequeijoTiempo de lectura2 min
España18-01-2009

Hace mucho tiempo que Dios dejó de ser el centro de la existencia. La sociedad occidental ya no busca respuestas en lo divino. El laicismo es lo que impera ahora de manera más o menos radical porque la gente se cansa de creer en cosas intangibles. Quieren soluciones aquí y ahora. I want it all, and I want it now, que diría Queen. El debate ha llegado hasta los autobuses. Sus anuncios ya no hablan de condones o colonias. Ahora sus carteles proclaman a los cuatro vientos que “Dios probablemente no existe, de manera que disfruta de la vida“. Pero si cruzas un par de calles, otro anuncio sobre ruedas contraprograma diciendo “Dios existe , disfruta de la vida“. Y que cada uno compre el producto que más le convenza o convenga. El caso es que en el mundo de lo empírico, en el que nadie canta si no hay gallina por delante y donde manda el “si no lo veo, no lo creo”, aparece el presidente Zapatero a pedir a los españoles actos de fe. Muchos kilos -si es que se puede medir así- de confianza ciega. Casi divina. Sin respuestas directas ni inmediatas. Ni si quiera un mal esbozo sobre como va a hacer las cosas. Pero en cambio pide fe. Fe en que la crisis se superará en unos meses. Fe en que la Justicia se modernizará. Fe en que se crearán tres millones de empleo o en que la próxima vez se harán mejor las cosas. Pero la gente pasa de retóricas o profecías. Como dice el eslogan del bus, prefiere disfrutar de la vida. Huyen de sacrificios que les puedan ser canjeados en el paraíso futuro. Sin embargo, desde hace meses, los españoles conviven con mensajes que apelan a la fe. Y estos no vienen precisamente de los púlpitos. Unos prometen que nos sacarán de esta, los otros dicen que no nos fiemos y que en ellos está la salvación real. El propio Rajoy ya avisa de que acabaremos todos rezando. Pero poco más. No hay concreción ni propuestas. Sólo palabras y dogmas varios a los que no queda más remedio que garrarse. Por si acaso más que nada. En definitiva, que si su sueldo no le llega, le han denegado la hipoteca, está al borde del paro, lleva meses esperando a que un juzgado cualquiera le tramite aquel papel y, para colmo, está atrapado en el Aeropuerto de Barajas, descuide, Zapatero existe, disfrute de la vida.

Fotografía de Alejandro Requeijo

Alejandro Requeijo

Licenciado en Periodismo

Escribo en LaSemana.es desde 2003

Redactor de El Español

Especialista en Seguridad y Terrorismo

He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio