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ANÁLISIS DE SOCIEDAD

No tiene solución

Fotografía

Por Almudena HernándezTiempo de lectura2 min
Sociedad18-01-2008

Ojalá sea una equivocación. Pero a veces no hay que hacer caso a las previsiones, pues se confunden con los deseos. A pesar del alto el fuego, la situación que se vive entre israelíes y palestinos tiene pocos antídotos. Los unos están siendo atacados por las fauces del terrorismo. Los otros se hacinan en unos territorios donde las condiciones humanitarias son inexistentes. Ambos quieren el mismo suelo. Y ambos no aceptan compartirlo a partes iguales, sino dominando al eterno vecino. Sólo hay que mirar lo más sagrado que de ambos hay en esta tierra. La cosa viene de lejos. Siglos: en Jerusalén el muro de las lamentaciones judío ocupa uno de los laterales de la explanada de las mezquitas, uno de los recintos más santos para los musulmanes. Y más reciente es lo que se percibe también en toda Cisjordania por ejemplo, un muro terriblemente ideado da testigo de esa vecindad: cada vez que los palestinos miran por la ventana ven enfrente de sus casas los asentamientos judíos... Pero ese eterno contrincante también es hermano. Hermano con cara aniñada cuyo cuerpo está ensangrientado por los bombardeos. Hermano que se siente ultrajado en lo más íntimo de su espiritualidad porque le han destruido una sinagoga ¡en sábado! Pasa en las mejores familias. Muchos hermanos se pasan la vida sin hablarse. A veces, cuando muere el padre los dos hermanos se dan cuenta de lo irracionales que fueron. Y que el calentón se convirtió en un odio añejo e irracional. Pero entre estos hermanos el odio ha fermentado. En vez de vino dulce de Caná se sirve vinagre estos días, como tantas veces ocurrió antes. Bien lo saben los cristianos, testigos minoritarios en esta tierra llamada santa por algo, donde se ha olvidado dar solución al conflicto a través de las religiones, una alternativa que quizás maneja muy poco la diplomacia laicista internacional. Al contrario, más que ayudar hace lo que Pilato: lavarse las manos.

Fotografía de Almudena Hernández

Almudena Hernández

Doctora en Periodismo

Diez años en información social

Las personas, por encima de todo