ANÁLISIS DE ESPAÑA
La trampa de la Economía
Por Alejandro Requeijo
3 min
España05-10-2008
La crisis económica es un agujero negro que se come todo lo que se le pone por delante. Este huracán de cifras, inflación y paro está fagocitando ya de manera directa o indirecta buena parte del quehacer cotidiano. Tan es así que se ha llegado a apoderar por completo del debate político. Nada parece existir ya más allá de los números. Discursos, propuestas, contrapropuestas… hasta los insultos que se dedican unos y otros son ahora en clave de tantos por ciento, recesión y tipos de interés. Así, la oposición ha visto en esta crisis una oportunidad para romper con viejas y anquilosadas fórmulas del pasado y basar su política de acoso y derribo en un tema nuevo. El objetivo inmediato es demostrar que Zapatero no sólo no es capaz de afrontar el problema, sino que mintió al ocultarlo antes de las elecciones. Es cierto, el presidente del Gobierno escondió, maquilló y disimuló los datos como el estudiante que oculta los suspensos de junio a sus padres confiando en enmendar la situación en septiembre. Pero Zapatero no sólo no ha aprobado en la repesca, sino más bien todo lo contrario. Y ahora el PP se lo recuerda cada día. Tal es su obsesión por basar toda la línea de oposición en la Economía, que ni siquiera las contradicciones de Zapatero en materia de aborto y las evidencias de que las ilegalizaciones de ANV y PCTV han llegado tarde les han despistado demasiado de su tema fetiche para esta legislatura. Pero ojo. El PP podría estar cayendo en el mismo error de estrategia que le llevó a perder las pasadas elecciones al centrarse en exclusiva en la Economía. Desde 2004 hasta 2008 la oposición liderada por Rajoy hizo lo mismo a la hora de reivindicar su inocencia sobre el 11-M. El segundo año fueron las teorías apocalípticas a raíz de la reforma del Estatuto Catalán. Y los dos últimos estuvieron centrados en la “traición” de Zapatero por su negociación con los terroristas. Al final, los populares llegaron a las elecciones sin que se hubiese roto España después de que ellos mismos apoyasen reformas estatutarias parecidas a la de Cataluña. La sentencia sobre el 11-M no les daba la razón en casi nada y les tocó recibirla con la boca pequeña. Y en cuanto a ETA, el proceso de paz fracasó, pero ni se vendió Navarra, ni se acercaron presos y la ilegalización de ANV y PCTV, para entonces, ya estaba en camino. De este modo, los populares acudieron a las urnas con sus discursos y sus caras quemadas, superadas por el tiempo y los acontecimientos. Ahora la historia podría repetirse. La Economía marcará casi en exclusiva la línea de ataque del PP. Pero los mismos indicadores que vaticinan que lo peor aun está por venir, dicen que, de aquí a cuatro años, habrá pasado la tormenta. Aun es pronto para saber si están en lo cierto. Tampoco se saben las consecuencias que traerán para España varios años de crisis. Pero el PP debería prepararse ya para la posibilidad de que la crisis amainase en el último año de legislatura. En ese caso, volverían a llegar sin gasolina y con el discurso gastado a los comicios. Eso mientras Zapatero saca pecho alegando que después de todo estamos vivos y sin haber recortado gasto social como quería el PP. La memoria es corta. Por ello la mejor solución sería una oposición centrada en presentar una alternativa real en todos los frentes. No una oposición centrada en sacar el mayor rédito político en función de las circunstancias. Esa vía ya se ha visto. Y no funciona.
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Alejandro Requeijo
Licenciado en Periodismo
Escribo en LaSemana.es desde 2003
Redactor de El Español
Especialista en Seguridad y Terrorismo
He trabajado en Europa Press, EFE y Somos Radio