ANÁLISIS DE SOCIEDAD
El Dios que ni duele ni hace croquetas
Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad05-10-2008
Dios no duele. Eso dicen ahora. Que tener fe ayuda a llevar el sufrimiento. Y lo dicen ahora. El dolor existe. Ha existido siempre. Para eso no hace falta hacer estudios. Pero, el sufrimiento, según se tome, puede ser distinto, que es lo que nos ocupa. El hombre lo sabe desde el principio. Bien lo experimentaron, por ejemplo, los protagonistas del Antiguo Testamento. Profetas. Hombres. Sufrientes y dolientes. Hombres de Dios. Pero la vida, también con Dios, escuece. A veces demasiado. La vida desespera. Irrita, golpea, muerde. Y Dios entonces parece no hacer cosa alguna. Algunos aseguran que eso es propio de engañabobos. Que ¿dónde está?, cuando ellos mismos niegan la existencia. Mas Dios les guarde. Vivir duele. Mas saber querer vivir merece la pena. Otros defienden que desde la idea de trascendencia la vida se observa bien distinta. Dios no duele y tampoco debe ser un clavo ardiendo. Pues tampoco anestesia. Aprieta pero no ahoga. Aparece en el extremo. Muchas veces. Tantas veces. Está. Siempre está. Hace justicia, porque lo es. Pero -¡vaya por Dios!- deja que el hombre se equivoque, que se construya, que se busque a sí mismo. Cuando lo hace, ¿qué encuentra? Una llamada hacia Alguien que da ciento por uno. Alguien que no hipoteca... También dicen que Dios no cabe en esta época de la historia, que está desfasado. Pero esos mismos ponen a Dios por testigo. Quieren desvestir a un santo para poner a otro. Desbancar a Dios para imponer su propia religión. Pero Dios existe. Aunque no se ve. Aunque no le quieren ver. Sabe Dios... Está en lo escondido. Hay que buscarle. Pero también Él busca. Y, cuando uno le conoce descubre lo grande que es. Y otras cosas, como que no es machista ni feminista. Y, para más inri, Dios no hace croquetas. Aunque por ser Él, bien podría hacer las mejores. ¡Bendito sea Dios!
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo