Esta web contiene cookies. Al navegar acepta su uso conforme a la legislación vigente Más Información
Sorry, your browser does not support inline SVG

ROJO SOBRE GRIS

Memoria Ya

Fotografía

Por Amalia CasadoTiempo de lectura2 min
Opinión05-10-2008

Renace el diario Ya, como el Ave Fénix, y con un ideario inequívoco: católico pero independiente de la jerarquía eclesial, defensor de la vida en todas sus fases desde la concepción hasta la muerte natural, de la unidad de España y de un periodismo obligado moralmente a trabajar con honestidad por la verdad y el bien, e inclasificable en términos de izquierda o derecha, esto es: independiente también políticamente. Rafael Nieto tiene 33 años. Es el nuevo director de este periódico, que se refunda en versión digital. Tiene en proyecto el lanzamiento en un año de un semanario católico impreso y, sin prisa pero sin pausa, quizás un diario en papel en un plazo de cinco años. La presentación del nuevo Ya tuvo lugar en la Asociación de la Prensa de Madrid, “un sitio de periodistas para periodistas”, dijo Rafael Nieto. A mí me parece un lugar con sabor a Azorín, a Ortega y Gasset, a esos periodistas que eran verdaderos interpretadores de la realidad en un mundo en que el periodismo tenía capacidad y vocación de ayudarnos a profundizar en los acontecimientos sin ahogarse en los mismos y sin hacer naufragar con ellos la memoria y la inteligencia. Decía Rafael Nieto, y me encantó, que el periodismo actual ha caído en una polémica absurda que no es lo que demanda el ciudadano de hoy (discutiría esta segunda parte), y que es responsabilidad del periodista –junto con otros- que la gente recupere una memoria –que no es la memoria histórica- sin la cuál los políticos tiene las manos libres para hacer y deshacer al margen del bien común y de los ciudadanos. Me acordé de José Antonio Maldonado, de Pedro Erquicia, de Cristina Ramos. Me acordé de Santiago Peláez. Me acordé hasta de Paul Newman y de Robert de Niro. En definitiva, me acordé de los mayores en un mundo en el que no hay hueco para ellos. Y pensé que la memoria necesita articulación intergeneracional, en la que unos toman el relevo de otros sin que a cada cambio haya que volver a un punto de retorno cero bajo la consigna de borrón y cuenta nueva. Yo creo que no hay cuentas nuevas en la historia y que, cuando se pretenden, el progreso se convierte en batalla, en lucha de poderes y en imposibilidad de progreso verdadero, porque el verdadero progreso no puede dejar cadáveres ni heridos en la cuneta, no tiene efectos colaterales: sólo el saldo positivo de más humanidad. Occidente vive infantilizado porque esconde la madurez y la vejez para no afrontar que la vida también es morir. Amordaza con ellas la experiencia, sabiduría y humildad de nuestros mayores; condena a la juventud a no tener memoria, a vivir en la ignorancia y en la ignorancia de la propia ignorancia. Es una espiral hacia atrás de deshumanización, frustración e infelicidad. Donde no hay memoria, no hay futuro. Si es memoria, Rojo sobre gris al nuevo Ya.

Fotografía de Amalia Casado

Amalia Casado

Licenciada en CC. Políticas y Periodismo

Máster en Filosofía y Humanidades

Buscadora de #cosasbonitasquecambianelmundo