PUNTOS DE DEBATE
Un países, dos visiones
Por Elías Said
3 min
Opinión05-10-2008
Quizá lo más llamativo sobre el primer debate entre los aspirantes a la Vicepresidencia de Estados Unidos, pese a que sus figuras terminen siendo poco influyentes en la tendencia de voto para la elección del próximo presidente, no fue quién ganó, sino la sorprendente aparición de Sarah Palin (republicana) y su cuidado por no cometer errores garrafales que restasen opciones al candidato republicano, John McCain. Si bien muchos analistas han destacado que Joe Biden (demócrata) habló para la clase media estadounidense, mientras que Palin contactó afectivamente con ésta, me parece que dichos análisis nos invitan a abordar las cualidades que debe tener todo aspirante a dirigir un país. Tras los 90 minutos de debate, que tuve oportunidad de ver, les admito que me sigo quedando con la opción demócrata, por la propuesta compacta y coherente que brinda, en comparación con la propuesta republicana, en la que está más dominada por las generalidades e imágenes acartonadas en materia económica y política internacional. Si bien uno como ciudadano busca sentirse identificado con quien espera le represente, creo que ello no es suficiente para confiarle el voto a alguien que no demuestra, también, conocimiento de los temas a los que deberá hacer frente en el cargo que aspira a tener. Debo admitir que la lucha durante este acto fue desigual, Palin manejó la situación con sus limitados conocimientos, ante un contrincante con más experiencia en los asuntos tratados. Pero, como sucedió cuando McCain nombro a Palin como compañera de candidatura, de las primeras impresiones y sorpresas, se debe pasar a un análisis más exhaustivo y con la cabeza centrada en lo que en verdad importa: ¿Cuál de las opciones posee una mayor capacidad para hacer frente a los retos internos y externos de Estados Unidos? La historia política de Estados Unidos ha demostrado que los vicepresidentes inciden poco en la elección del presidente. Pero, si este fuera el caso contrario, lo expuesto por ambos candidatos dan cuenta de dos visiones diferentes de un mismo país: uno, en el que se vislumbran líneas más claras en los puntos importantes (economía, ocupación de Iraq, energía, calentamiento global, defensa de los derechos civiles, entre otros) y donde el horizonte parece marcar un cambio de lo hasta ahora vivido; mientras que el segundo, sólo me da cuenta de abstracciones y alusiones a la defensa de la familia tradicional y el patriotismo propio del sentirse estadounidense, en el que el libre mercado parece imperar, la presencia de soldados en Iraq parece que seguirá siendo tema para las siguientes elecciones de 2012 y la diplomacia estará dominada por el uso de la fuerza preventiva. Si estas son las dos opciones que se muestran en estas elecciones, pues llámenme “progre” o inclusive “iluso”, pero me quedo con el primer país, y con la fórmula que garantice más oportunidades o esperanzas en torno a la oportunidad de vivir en un mundo más dialogante, en el que se invierta en la defensa del medio ambiente y se dé más garantías al ciudadano, estadounidense o no, para vivir con la seguridad de que el Estado no está solo para garantizar los derechos de unos pocos, quienes tienen las empresas y hacen que éste termine siendo un “títere útil” solo cuando se está en crisis o resulta “patriótico” o “humanitario” ejercer las armas en contextos enmarcados bajo argumentos ficticios, legitimadores de intereses ocultos para simples ciudadanos como nosotros.
