PUNTOS DE DEBATE
11-S financiero
Por Elías Said
3 min
Opinión28-09-2008
Son muy llamativas las cualidades que nos caracteriza a cada uno de nosotros, según el lugar de procedencia. Si somos catalanes, somos grandes negociantes; si somos vascos, somos testarudos; si somos de las islas, parsimoniosos; si somos caribeños, con el pico de oro; y si somos estadounidenses, somos prácticos y tenemos una alta capacidad para catalogar los hechos sociales, a pesar de lo complejo de dicha tarea. Quizás muchos de estos “clichés” no sean tan errados, en especial para el caso estadounidense, ante el nuevo término acuñado para hacer comprensible la dimensión del colapso económico de aquel país, a saber: 11-S financiero. Debo de reconocer que, al principio, el empleo de este término me resultó un poco desproporcionado, pero luego, pensándolo mejor, creo que resulta idóneo por varios motivos: en primer lugar, porque, al igual que con las Torres Gemelas, este colapso de la economía norteamericana dejará víctimas inocentes en el camino, pequeños y medianos inversores que deben hacer frente a la crisis con lo que tienen puesto y sin la posibilidad de contar con el apoyo que la Reserva Federal presta a los gigantes económicos; en segundo lugar, porque lo que se está viviendo es fiel reflejo de la prepotencia de los “genios” de la economía, quienes jugaron a la especulación, ante la firme seguridad de ser salvados por el gobierno de aquel país; en tercer aspecto, por las señales de alarma que ahora muchos ven pero que, hasta hace poco, nadie admitía o hicieron poco por evitarla; en cuarto lugar, por ser el hecho que cierra con “broche de oro” un gobierno (Bush) como comenzó, demostrando incompetencia al momento de asumir acciones a tiempo, a pesar de los informes y las alertas; en quinto lugar, porque, al igual que en 2001, el mundo económico cambiará tras esta experiencia y tomará nota para ejercer acciones de control preventivos, por más liberal que sea; y por último, aunque no menos importante, porque al final de todo este proceso, muchos harán llamadas a buscar a los nuevos Osama bin Laden y hacerles pagar por esta crisis, pero nunca serán hallados, porque estos forman parte del sistema que los busca. Ahora todos se rasgan las vestiduras, convocan reuniones de emergencia en Estados Unidos para superar la crisis, se preguntan por qué no se hizo nada para evitarla, y como suele suceder en estos casos, la confusión bien explotada, terminará de tejer un manto sobre los responsables para garantizar su escape. Yo me declaro inexperto en economía, pero no hay que ser un genio para recordar los constantes avisos que desde finales de 2007 comenzaron a propagarse al respecto. Esto me da mucha risa, ante el cúmulo de argumentos que dan los candidatos a la Presidencia de EEUU y analistas, al entender la situación y justificarla, cuando la única incógnita era el momento en que se rompería la cuerda. Parece que a nuestros líderes les gusta vernos jugar a la ruleta y comprobar cuánto tiempo pasa hasta que la bala nos vuela la cabeza. Lo que sucede invita a reflexionar, la hipocresía política es evidente, la incompetencia sucede en todas partes, hasta en los Estados Unidos, y los genios no existen, al menos para sacarnos del atolladero, ya que quienes nos han metido en este embrollo, representantes de los principales emporios en quiebra, han recibido sus millonarias indemnizaciones y ahora deben estar en el Caribe disfrutando de lo lindo, mientras los pequeños y medianos inversores y ciudadanos estamos salvando los muebles y tratando de vivir con lo poco que nos queda.
