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PUNTOS DE DEBATE

El Ché en Cannes

Fotografía

Por Elías SaidTiempo de lectura3 min
Opinión25-05-2008

La semana pasada se celebró una nueva edición del famoso y reconocido Festival de Cannes, en el que además de los estrenos taquilleros de películas cargadas de efectos especiales y abultados presupuestos se incluyó una película que seguramente para muchos de nosotros nos será de interés: El Ché. La película retrata la vida revolucionaria de un icono latinoamericano y figura representativa de los movimientos sociales a nivel mundial, Ernesto ¨Ché¨ Guevara. Desde hace mucho tiempo he sentido un especial interés por este personaje, por su complejidad y dificultad de comprensión, por la falta de seriedad y respeto que la historia contemporánea le merece. Era alguien apasionado, tanto en sus valores ideológicos como en sus afectos personales, amante voraz de la lectura de filósofos y poetas clásicos y contemporáneos de su época. Una persona que, a pesar de los sentimientos contradictorios que generó a causa de la causa ideológica que le llevó a la muerte en Bolivia en 1967, es la fiel representación del ¨darlo todo¨ por lo que se cree de forma sincera. La película estrenada en Cannes, además de recibir críticas muy favorables e interesantes, a pesar de lo extenso de la misma (cuatro horas y media), invita a redescubrir un personaje al que muchos se acercan por el embrujo y carisma que aun atrae, pero que también repele a otros. Generándose esta vocación descubridora, la cual refleja la necesidad de dialogar, a través del cine, con aquellos personajes que han marcado y siguen marcando los proyectos e idearios político-sociales de muchos de nosotros, bien como opuestos a lo que representó o a favor. Permite así dejar de lado los panfletos e imágenes vacías de significados en envases de productos y camisetas de moda, para mostrar lo que en verdad gira alrededor de la personalidad del Ché, cargada de contradictorias cualidades en las que el hombre de acción y asmático, humano e implacable, cercano y distante, estoico y rocoso, aún genera interés. La crítica dada a esta película (dividida en dos partes por cuestiones del marketing hollywoodiense), además de crear expectativas favorables en torno a este proyecto, para cinéfilos afines a la densidad y a guiones profundos, hace que tomemos conciencia que el ser, hasta los más icónicos, debe abordarse desde distintas perspectivas, donde no quede lo ideológico por encima de lo humano, sino a un nivel de igualdad. Esto se traduce en una imagen humanizada donde se comprende la profundidad de un rostro convertido en marketing de políticos y empresarios de izquierdas o derechas, el cual merece su comprensión y respeto, a pesar de las diferencias que todos podamos tener con lo que hizo, significó y significa en la actualidad. Se comprende así por qué a los 41 años de su trágica muerte continúa siendo la bandera de causas y proyectos políticos que esgrimen la ¨justicia social¨ como principio político y razón de ser de sus acciones. Ello a pesar de que muchos de nosotros no nos sintamos a gusto con las ideas radicales que toda revolución trae consigo, donde los cambios y la igualdad en nuestras sociedades ameritan incendiar el polvorín en el seno de éstas, aunque ello signifique el derramamiento de sangre de inocentes y la fragmentación de nuestros países por cuestiones ideológicas.

Fotografía de Elías Said