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SIN CONCESIONES

La burbuja inmobiliaria

Fotografía

Por Pablo A. IglesiasTiempo de lectura3 min
Opinión06-04-2008

Hace unos años había un ministro que atribuyó el alto precio de las casas a la buena marcha de la economía y al holgado poder adquisitivo de los españoles. Aquel político se llamaba Francisco Álvarez-Cascos y, por semejantes palabras, se ganó toda clase de críticas y reproches desde la oposición. Eran los tiempos en los que Zapatero se escondía detrás de una pancarta para desgastar al Gobierno de José María Aznar. Los jóvenes soñábamos con comprarnos una vivienda pero no podíamos. Por un piso de 65 metros en Madrid pedían unos 40 millones de pesetas. Imposible de pagar. Así que cuando Zapatero ganó las elecciones generales de 2004 muchos pensamos que aquella utopía dejaría de ser tal. Pero nada cambió. Dos años después, para comprar una casa de 65 metros tuve que pagar casi 50 millones. Lejos de resolver el problema, el precio de la vivienda siguió creciendo. Y para colmo, Zapatero redujo las ventajas fiscales. Por suerte, yo firmé las escrituras de mi piso tres días antes de que el PSOE suprimiese por sorpresa aquellas deducciones. Gracias a aquel milagro todavía puedo beneficiarme de las desgravaciones para aligerar el pago de la hipoteca. Si ahora vendiera mi casa, seguramente perdería entre 5 y 8 millones de pesetas porque nadie puede pagar lo que hace sólo dos años me costó el piso. Los bancos ya no conceden créditos como el que yo logré. La situación económica es mucho peor pero las casas siguen por las nubes porque la construcción ha caído en picado desde que Zapatero llegó a La Moncloa. Nada más tomar posesión como presidente del Gobierno prometió impulsar la vivienda protegida pero poco ha hecho en ese sentido. Si lo hubiera hecho, los precios habrían bajado sin que el sector se hubiera visto afectado y sin que la economía hubiera pagado las consecuencias. Ahora tiene difícil remedio. La solución del Ejecutivo es que todos alarguemos el plazo de nuestras hipotecas para reducir el importe de la letra. Así podremos pagar 200 euros menos al mes pero, a cambio, estaremos endeudados con el banco cinco años más. Pan para hoy y hambre para mañana. Los 210 euros que Zapatero está regalando a los jóvenes en alquiler tampoco han ayudado nada, pues muchos arrendaderos han subido los precios en idéntica cifra. Lejos de descargar el bolsillo de los jóvenes, ha engordado directamente la cartera de los propietarios. La verdadera solución pasaría por impulsar, de verdad, la VPO. Si el Estado construyera directamente medio millón de viviendas protegidas en España se solucionaría de golpe el problema y se normalizaría el mercado. La medida sería especialmente positiva en estos momentos, pues provocaría un inmediato crecimiento de la economía y reduciría el paro. No es justo ni normal que los españoles tengamos que dedicar 30 años de nuestra vida a pagar nuestro hogar. Con semejante carga resulta difícil tener hijos y, sin hijos, el sistema de bienestar social se cae por su propio peso. La respuesta del Gobierno a ese problema es otro cheque de 2.500 euros que estimula pero no solventa el problema de fondo. No hay políticas de futuro y, sin ellas, no hay soluciones. Así que la conclusión después de cuatro años es que seguimos igual, con precios altísimos y con el añadido de una crisis económica que puede dejar en la ruina a miles de familias. La burbuja está a punto de estallar si nadie lo remedia.

Fotografía de Pablo A. Iglesias

Pablo A. Iglesias

Fundador de LaSemana.es

Doctor en Periodismo

Director de Información y Contenidos en Servimedia

Profesor de Redacción Periodística de la UFV

Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito