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ANÁLISIS DE DEPORTES

¡Ay, quién no tuviera dudas...!

Fotografía

Por Roberto J. MadrigalTiempo de lectura3 min
Deportes04-11-2007

Después de varios meses de culebrón, casi sorprende la rápida solución que tanto McLaren como Fernando Alonso han encontrado a su contrato. Para que no haya habido indemnizaciones de por medio, no hay duda de que Ron Dennis ha tenido una actitud caballerosa, aunque también es verdad que los representantes y abogados de Alonso lo habrán atado en corto para buscar fuerza en la negociación: en todo caso, ambos se han dado cuenta de que estaban condenados a entenderse. Si hubiera sido así durante la temporada, otro gallo habría cantado, qué duda cabe... El caso es que Alonso va deshojando sus opciones, y salvo sorpresa, me inclino por pensar en que vuelva a Renault. El apoyo público de Flavio Briatore nunca es gratuito... y aunque es difícil que las segundas partes sean buenas, lo que parece es que el interés de otros equipos, como Toyota, apenas es una alternativa de boquilla para volver a tener una posición de fuerza al entrar en los detalles de un nuevo contrato. Entre tanto, McLaren va a tener que mirar con tiento a quién mete en el corral con Lewis Hamilton para evitarse sustos... La opción más lógica -por jerarquía y fidelidad- sería Pedro Martínez de la Rosa, pero a sabiendas de que en Woking les gusta el mambo y de que traer a un probador, con el ejemplo de Alexander Wurz en Williams, es arriesgado, seguramente apuesten por un segundo piloto con mayores vuelos. El problema de traer a tipos como Nico Rosberg, Adrian Sutil -o incluso Heikki Kovalainen- sería que, aun siendo jóvenes, pueden acabar quemados al lado de Hamilton. El tiempo, en todo caso, pondrá las cartas en su sitio. Como le ha pasado a Bernd Schuster y su ejemplito de marras de que el Real Madrid juega como Roger Federer, cuando quiere apretar, resuelve... El fútbol no es una ciencia exacta y el Sevilla demostró por qué, a pesar de andar lejos de la cabeza de la Liga, no es un equipo al que haya que dar por muerto. Es increíble cómo, una vez tras otra, encuentran la manera de levantar la cabeza. Además, es un equipo con un estilo de juego versátil, como pocos en Europa, que se adapta al rival. Así que al bueno de Schuster, que anda más nervioso de la cuenta y menos lucido en sus declaraciones que cuando entrenaba en Getafe -cosas de la presión del entorno y la prensa-, no le ha quedado otra que tragar sapos después de un buen partido en Valencia. Aun así, la sensación es que, con una base sólida, al Madrid lo convierte en malo o en bueno su rival de turno. Y aquellos que presionan para debilitar a Guti y salen al contragolpe con extremos y delanteros ágiles le hacen mucho daño. Al menos, Schuster es listo y tomará nota para evitar, en lo posible, que se repita la situación. Más complicado es el asunto del desorden táctico en Can Barça: especialmente en los partidos a domicilio, la situación parece incontrolable para Frank Rijkaard, y eso que ya se han pasado dos meses -una cuarta parte larga- de la temporada. El acomodo, eso que se dio en llamar el virus galáctico, cuando le pasó al Real Madrid desde que Florentino Pérez relevó a Vicente del Bosque, sigue ahí y habrá que ver si el retorno de Samuel Eto¬o sirve para resolverlo. Pero de momento, no son sino habladurías: el Barça tiene una idea de cómo salir de la crisis, pero por hache o por be, lo sigue dejando para otro día.

Fotografía de Roberto J. Madrigal