SIN CONCESIONES
Cuatro años de espera
Por Pablo A. Iglesias
2 min
Opinión03-11-2007
Espérabamos la sentencia del 11-M con esperanza. Muchas eran las expectativas que teníamos depositadas en ella. Una condena ejemplar, consuelo para los damnificados, reparo para las familias de los asesinados, castigar a los colaboradores, despejar todas las dudas, cerrar uno de los capítulos más trágicos de nuestra Historia... Pero no ha sido así. La sentencia no sólo no ha contentado a nadie, sino que ha servido para que los partidos políticos reabran sus heridas malcuradas y vuelvan a echarse las culpas por lo ocurrido. Ni siquiera las víctimas han quedado conformes. Hasta Pilar Manjón ha anunciado que recurrirá el fallo ante el Tribunal Supremo. No es para menos. Ocho de los acusados han quedado absueltos por falta de pruebas. No significa que no sean culpables, lo que ocurre es que los jueces no tienen pruebas suficientes para condenarles. La sentencia sí ha sido ejemplar con dos de los terroristas que colocaron las bombas en los trenes. Ha querido serlo también con Emilio Suárez Trashorras hasta el punto de obligarle a pasar en prisión casi 35.000 años por suministrar los explosivos a los islamistas. Su condena es muy similar a la de los autores materiales de la masacre. Los magistrados le imputan más asesinatos que a ningún otro pese a tratarse de un mero intermediario. Su mujer, Carmen Toro, ha quedado absuelta pese a que conocía a los terroristas y estuvo reunida con ellos. Paradojicamente queda en libertad porque el tribunal no es capaz de demostrar que conocía los planes de los criminales. El resto reciben penas que oscilan entre los 3 años por transporte de explosivos y los 23 por pertenencia a banda armada. La gran mayoría de los implicados apenas pasarán una década en la cárcel pese a participar en el mayor atentado en la historia de España. Pero lo peor de la sentencia es que ha dado pié para que los partidos políticos reabran su particular guerra por el 11-M y la influencia determinante que tuvo en las elecciones generales de 2004. Los terroristas deben de estar doblemente satisfechos. Algunos dirigentes del PP siguen empeñados en no pasar página. Creen que cuando vuelvan a gobernar podrán reescribir la Historia de la misma manera que Zapatero intenta hacer ahora con la Guerra Civil. El comportamiento del PSOE también ha dejado mucho que desear, pues insiste en utilizar el atentado para sacar réditos políticos. Lamentable. Mientras tanto, los ciudadanos asistemos atónitos al lamentable espectáculo que ofrecen Gobierno y oposición. Se equivocan profundamente en su estrategia, pues con cada embrollo de estas características pierden miles de votos para los comicios de 2008. Los jueces podrían haberlo solucionado pero o no han querido o no han podido. Lástima que hayamos pasado cuatro años de espera para nada. Para seguir igual.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito