ANÁLISIS DE SOCIEDAD
Son Santos
Por Almudena Hernández
2 min
Sociedad28-10-2007
Algunos son gente rara, de esa que de tan buena parece tonta. Los imaginamos a todos con hábito o túnica, mirada alzada al cielo y pose estática y ropas onduladas de talla barroca. En nuestra imaginación parece que los santos sólo caben si huelen a cera quemada. Pero no. Aunque la Iglesia lleva un ritmo bastante más lento que el que marcan los calendarios, bien podríamos pensar que pueden existir santos contemporáneos en pantalón vaquero, por ejemplo. Si uno se lee alguna biografía de los oficiales, muchas de sus acciones parecen carecer de sentido. Van contracorriente y en los momentos de mayor adversidad -histórica, política, social y humana- brillan con luz propia. Habrá muchos que no tienen su nombre inscrito en el registro de la Congregación para la causa de los santos del Vaticano. Y eso, con toda seguridad, les importa un comino. Los santos hay que juzgarlos desde su perspectiva: la del amor al otro hasta el final porque están convencidos de que el Dios en el que creen les puso en el sitio correcto como un instrumento para hacer el bien. En esa perspectiva desde la que hay que observar a los santos -la suya, decíamos- no existen ideologías políticas, bienes materiales y egoísmo. Existe ejemplo, caridad en grado sumo, un algo que remueve las conciencias más duras. Lo que se percibe desde sus ojos para descubrir la vida y el mundo es un tremendo escalofrío que, al menos, hace reflexionar en que si es posible que existan seres humanos de tal calidad de corazón por qué no pensar en la posibilidad de un Dios bueno que los puso en el mundo. Aunque a muchos les traiga de cabeza, lo de menos debería ser el número de nombres que hay inscritos en los registros vaticanos. Todo el mundo, a su manera, ha tenido la experiencia personal de conocer a alguien con alguna dote de bondad fuera de la mediocre normalidad. Nuestro pecado sería no querer ver tanto bien en medio de un mundo con tanto mal.
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Almudena Hernández
Doctora en Periodismo
Diez años en información social
Las personas, por encima de todo