SIN CONCESIONES
El significado de la Z
Por Pablo A. Iglesias
2 min
Opinión28-10-2007
Zapatero afronta la próxima campaña electoral con la letra "Z" como bandera. Su campaña de publicidad ha roto moldes una vez más. Si en 2004 usaba las siglas "ZP" para darse a conocer, ahora recurre a la mera "Z" para convencer a los ciudadanos de que vuelvan a otorgarle la confianza. En el transcurso de estos cuatro años, el eslogan de Zapatero no sólo ha perdido la "P" de "Presidente". Además, ha perdido buena parte de la credibilidad que ostentaba y de la poca fiabilidad que llegó a acumular. A la hora de presentar un balance de gestión, Zapatero olvida los logros, los avances y las medidas de esta legislatura. Reduce todo a la "Z" para ofrecer una imagen simpática, divertida y desenfadada de sí mismo. José Blanco cree estar convencido de que los españoles acabarán votándole por el mero hecho de que Zapatero les parezca más guapo, más cercano y más humano que Rajoy. Y quizá sea posible. Al PSOE no le importa dar una patada al lenguaje con tal de llamar la atención mediante su campaña "Con Z de Zapatero". El presidente del Gobierno se llena la boca de palabras como "solidaridaz", "humildaz" y "verdaz" para tratar de definir su labor, aunque para ello tenga que manipular el idioma en su propio interés. Sus contrincantes utilizan esa misma "Z" para pronunciar, sin ninguna clase de error, otros términos como "incapaz" o "ineficaz". Con ellas quieren resumir la contribución de Zapatero a las obras del AVE en Cataluña, al proceso de diálogo con la banda terrorista ETA y a las reformas de los estatutos de autonomía. En todos estos casos también podría aplicarse el lema "Con Z de Zapatero". Con esto quiero decir que la "Z" aporta tanto bueno como malo porque, en sí misma, no significa nada. Ocurre lo mismo que con el talante. El talante, sinónimo de actitud, no es positivo en sí mismo. Varía en cada caso y situación. La campaña emprendida por el PSOE resulta extraña porque camina en dirección contraria a lo habitual. Ensalza una letra en lugar de un proyecto, un nombre en lugar de un equipo, una actitud en lugar de unos principios, un continente en lugar de un contenido. Quizá sea lo más inteligente y lo más oportuno en esta era donde la imagen y la apariencia priman por encima de todas las cosas. Zapatero quiere que los españoles vuelvan a confiar en él por parecer un tipo majo en lugar de por que realmente lo sea. José Blanco ha elaborado una campaña completamente personalista que llama a elegir entre la sonrisa de Zapatero y la seriedad de Rajoy. Esta es la disyuntiva que plantea el PSOE, en vez de enfrentar las prioridades de uno y otro. Todo se centra en la "Z" para tapar la realidad del Gobierno.
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Pablo A. Iglesias
Fundador de LaSemana.es
Doctor en Periodismo
Director de Información y Contenidos en Servimedia
Profesor de Redacción Periodística de la UFV
Colaborador de Cadena Cope en La Tarde con Ángel Expósito